¡Bienvenido a Facebook!
Lo bueno de quedarme en Caracas el finde es que generalmente me sobra tiempo para hacer las cosas que no logro concretar durante la semana. Por ejemplo, estos dos días me han servido para grabar el GustaPOD, comprar las entradas para el show de Megadeth, ver algunas pelis que tenía pendientes, adelantar un poco el libro de cuentos y, vergonzosamente, sucumbir ante el website más capitalista e intrusivo que conozco: Facebook. Sí, soy débil y no tengo palabra de honor. Qué vergüenza.
Créanme que hice mi mejor esfuerzo por alejarme de los mordiscos de vampiros, los poderes mágicos, los regalos virtuales y los besos que miden la popularidad de los usuarios, pero al final terminé recuperando la clave para ingresar a Facebook y parte del fin de semana me la he pasado contactando con mis amigos de colegio; ésos a quienes les perdí la pista hace 16 años, cuando mi familia decidió mudarse a Barquisimeto. Muchos de ellos siguen acá y otros, un poco más afortunados, están fuera llenando sus bolsillos de dólares y disfrutando las bondades del primer mundo. En cualquiera de los casos, me ha alegrado un montón saber de ellos. Ahora falta establecer un contacto más formal, con cervezas y cuentos de vida, para ponerse al día tal y como debe ser.
Cambio de tema porque sí.
Habemus GustaPOD 15. Sí señor, un nuevo episodio está listo para ser descargado a sus acogedores discos duros, así que no lo hagan esperar y llévenlo a casa haciendo clic acá: http://gustapod.podomatic.com. El tracklist es el siguiente:
Various Artists – Black Dog
Stone Roses – Thriller
Rodrigo y Gabriela – Stairway To Heaven (live)
Natalie Cole – Lucy In The Sky with Diamond
Bruce Dickinson – The Zoo
O’funk’illo – Gets Me Through
Bell – It’s Oh So Quiet
The Moog Cookbook – Rock N Roll All Nite
Motorhead – Leaving Here (live)
Beatallica – A Garage Dayz Night
Iñaki y Jan – Do The Evolution
Cachicamoconcaspa y Leiko el perro de la IIII Dimensión – Another One Bites The Dust
Por cierto, en estos días me topé con un website dedicado al podcasting experimental y no me lo van a creer, pero decían que la última tendencia es grabar las voces saturadas y descuidar el balance de volumen a lo largo del episodio, así que esperen un podcast de vanguardia, muchachos(as)…. Oooouuuuuu!
Un, dos, tres… El Corte Inglés
Lo admito, el post anterior es puro gamelote.
Bueno, casi. Lo de escribir en el blog con frecuencia ha sido un fraude pero lo del twitter… eso lo he cumplido a cabalidad así que por lo menos me queda un 50% de credibilidad, ¿no?. Imaginemos que no pasó nada y vamos al grano: estoy envejeciendo a un ritmo espeluznante. O al menos así parece. Creo haberlo comentado antes acá y les digo, nada ha cambiado desde entonces. No sé por qué, pero a veces, ya a las 10 de la mañana estoy cansado y sin ánimos de hacer nada. Lo peor de todo es que precisamente eso es lo único que hago antes de esa hora. Nada. Todo parece hacerse cuesta arriba y agotador, sobre todo los asuntos bancarios, que particularmente se han convertido en una pesadilla que me atormenta desde hace algunos meses.
Si quiero comprar algo por internet, no puedo. Si pido dólares de viajero el banco recibe los documentos y dos días antes de irme de viaje me llaman para decirme que rechazaron la solictud porque no se dieron cuenta que faltaban unos datos en las planillas que ellos mismos se suponía habían revisado. Si me voy de viaje y trato de sacar unos miserables dólares por cajero, el aparato me los niega alegando problemas con la entidad bancaria. Cuando por fin puedo comprar cosas por internet, por ejemplo entradas para Rock In Rio Madrid, el sistema de El Corte Inglés me dice que no puede procesar la orden de compra y me invitan a realizarla por teléfono. Y lo hago.
Al cabo de unos días, sorpresivamente, recibo esto en mi casilla de correo:
¡Joder! ¿Cómo me van cobran un par de tickets que tuve que comprar por teléfono porque la página web no pudo procesar oportunamente la orden? Llamo al Departamento de Atención al Cliente de El Corte Inglés y me dicen que no tienen idea de lo que pasó. Me dan el número de teléfono de Venta de Entradas y me piden que lidie con ellos. Los llamo y me dicen que llame a otra oficina donde sí me pueden ayudar. Me comunico con ellos, les explico lo que pasó y un par de días después, recibo esto:
Ah, vale, fue un error. Qué alivio saber que no tengo 2 entradas de más y que no me han cobrado 130 euros adicionales a mi pobre tarjeta de crédito. Ya con los intereses basta. Total que en eso he pasado los últimos días: lidiando con los bancos y las compras por internet. Afortundamente, a estas alturas, ya todo está en orden y sólo queda encomendarme al Hada Madrina de los Euros para que esta vez el banco haga su trabajo bien y CADIVI me apruebe la entrega del efectivo para viajeros. Hadita Madrina, quiéreme, por favor.
Ya para terminar, estuve chequeando los comments de hace algún tiempo y me conseguí con uno bastante extraño, por decir lo menos. Era de una chica preguntándome cómo creía yo que me vería con lentes de contacto azules. Eh… no sé… creo que así:
Sí, claro que estaba borracho.
Un compinche alcahuete
No he tenido tiempo de sentarme a escribir nada en los últimos días pero debo decir que al menos lo he intentado, aunque no con mucho éxito. Por más que trato de darle a las teclas por la noche, cuando llego a casa luego del trabajo, nada sale. A veces logro tipear cosas algo simpáticas pero luego de unos segundos, cuando intento agruparlas en un post más o menos decente, pierden gracia y se convierte en un verdadero desastre.
Tampoco me ayuda el twitter, que poco a poco se ha convertido en una especie de compinche alcahuete que me da una palmadita en el hombro y me dice:
“No pasa nada muchacho, mañana se te ocurrirá algo. Mientras tanto, ¿por qué no dices alguna tontería en menos de 140 caracteres? Digo, ya que no puedes escribir algo suficientemente largo que califique como “post”, ve al twitter e intenta comentarlo a vuelo de pájaro (de ahí el logo) porque allá poco importa si lo que dices es bueno o interesante. Eso es lo de menos.
De hecho, hay gente que se pasa el día diciendo cosas como “quiero comer chocolate” o “bajando tal canción”, nada más. Así que déjate de pretensiones y anda, tipea cualquier cosa y con eso matas las ganas de escribir un post en ese puto blog que tienes, que según he escuchado, nadie lo lee”.
Me quedo callado por unos segundos, asiento con la cabeza y termino escribiendo cualquier chorrada en el twitter. Mal, mal. Lo bueno de todo esto es que, gracias a la naturaleza del twitter y esa mecánica de hacer “follow” a ciertas personas, descubrí una raza admirable de usuarios que supieron sobrellevar la aparente tendencia holgazana del twitter (con la cual he colaborado más de una vez con mis estúpidos updates, por supuesto) y lo convirtieron en un maravilloso lugar, donde los twits son tan inteligentes que sencillamente me da pena participar. Prefiero mirar desde lejos y aplaudirlos de pie, frente a la compu.
Así que de ahora en adelante, prometo (a mí mismo) darle un uso más digno al twitter y alimentar más seguido este blog, que para algo lo abrí.


