La música habla con autoridad

Publicado en Música por gustaborracho en Mayo 22, 2008

After all, all he did was string together a lot of old, well-known quotations.
~H. L. Mencken on Shakespeare

Está claro que lo ideal es que cada quien desarrolle sus propios contenidos y comparta con el mundo un pedacito de su sabiduría, pero en situaciones cruciales parece conveniente valerse de la experiencia de alguien que enfrentó un escenario similar y lo superó con éxito. Además, si el rollo de citar gente famosa funcionó para Shakespeare, con más razón ha de funcionar para un mortal como yo, que cada cierto tiempo necesita decir algo muy puntual de la mejor manera posible.

El problema está en que no es tan fácil tomar prestadas las palabras de otros, mucho menos si son filósofos, científicos o gurúes espirituales. A esos hay que leerlos con frecuencia, analizarlos, profundizar en sus vidas y entenderlos para citarlos con propiedad, así que yo prefiero tomar el atajo que la música me ofrece y aprovechar las letras de las canciones que vengo escuchando desde que era pequeño… eh… corto de edad, quiero decir. La música tiene esa maravillosa habilidad de transportarnos a lugares mágicos porque cuenta historias que nos son familiares, que nos enganchan y nos acercan al tipo que nos habla con sus letras. Son anécdotas que se sienten cercanas y cautivan nuestra atención, por eso creo que tiene lógica hablar de “el soundtrack de tu vida” o dedicarle canciones a la chica que te gusta. Lo último parece una tontería pero en realidad tiene mucho sentido, y les diré por qué: la música habla con autoridad.

Así es. Una canción que nos gusta, goza de una reputación capaz de crear una atmósfera fantástica para comunicar nuestro mensaje con una gracia única y muy especial. Cuando se dedica una buena pieza, de alguna manera se construye una plataforma persuasiva que nos ayuda a conectar con la otra persona de forma muy sutil, sincera y hasta simpática. Sin estar muy concientes de ello, aprovechamos la intención detrás de los versos y rimas de nuestros músicos y bandas favoritas para hacernos escuchar sin necesidad de pronunciar una sóla palabra y eso, particularmente, me resulta fascinante.

El sentimiento anterior se potencia mucho más cuando me pongo en los zapatos de un chico tímido y nervioso con ganas de decirle a alguna chica linda lo mucho que le gusta. Joder, qué difícil. Justo antes de pronunciarte, piensas una y otra vez lo que vas a decir y mientras lo haces, más fuerza cobra la idea de quedarte callado y ahorrarte un momento vergonzoso. Miras hacia los lados, mueves las manos incesantemente y respiras profundo hasta que finalmente sientes que no puedes darle más largas al asunto. Justo en ese instante, un segundo antes de abrir la boca para balbucear cualquier tontería, sucede el milagro: (inserta acá tu canción romántica favorita) empieza a sonar a través de las cornetas del sitio donde estás con la chica y un coro de ángeles con arpitas celestiales (que sólo tú puedes ver y escuchar) aparece frente a ti, guiñándote el ojo y llenando el lugar con un resplandor sin igual.

No dices nada, no hace falta. Sólo la miras a los ojos y como por arte de magia todo queda dicho. Sin rodeos ni tartamudeos, sólo el feeling maravilloso que de pronto florece en estas circunstancias. A eso me refiero cuando digo que la música “habla con autoridad”. En todo momento, una buena pieza se dirige a los demás con clase, precisión y una sutileza extraordinaria que hace memorable cada segundo de melodía; sino pregúntenle a Eddie Vedder, por ejemplo, a quien vi llorar (y promoviendo el llanto colectivo) en Buenos Aires mientras cantaba “Black” y “Yellow Ledbetter”.

Lo mejor de todo es que la música no sólo es diestra evocando sensaciones y despertando sentimientos, sino que además es muy versátil. Miles de años, repletos de sonidos y silencios, han dado forma a un inmeso repertorio musical que nos permitiría elegir, sin problemas, una canción para decir prácticamente lo que se nos antoje. Cualquier cosa a quien sea. Para comprobarlo, haré rápidamente un ejercicio: Voy a pedirle a la chica que está sentada junto a mí que escriba en unos papelitos varias situaciones cotidianas, luego le diré que los doble y los meta en un bowl de vidrio. Cuando estén todos dentro, le pediré a otra persona que cierre los ojos y elija un papelito al azar y entonces yo escogeré el título/verso de una canción que se corresponda con el tópico/situación. ¿Quedó claro? Bien, empecemos.

(LA CHICA 1 ESTÁ ESCRIBIENDO LOS PAPELITOS Y METIÉNDOLOS EN EL BOWL)

Ok, ya están todos los pedacitos de papel escritos con las situaciones. Ahora los sacarán aleatoriamente, uno a uno. A ver…

El primer papelito dice: Elecciones Presidenciales
Yo elijo: “Won’t Get Fooled Again” (The Who)

El segundo papel tiene escrito: No te aumentan el sueldo pero te piden que trabajes horas extras
Yo me robaría un verso de “Killing In The Name”: “Fuck you I won’t do what you tell me” (Rage Against The Machine)

El tercer papelito dice: ¡Carajo, se acabó la tinta de la maldita impresora justo a la mitad de la puta factura!
Eh… no estaba preparado para esta. A ver, servirá: “Oops, I did it again” de Britney? no?

El cuarto papelito dice: ¡Tengo la regla, no me hables!
¡Coño, que ayudante más ordinaria! A ver, tal vez funcionaría: “There’s no home for you here” (The White Stripes)

Y el quinto y último papelito dice: Gente que se disfraza para jugar Rockband
Ah, esa está fácil: “Drogas Duras” (Blas y las Astrales)

En fin, las opciones son infinitas y el juego divertido si las frases en los papelitos están bien pensadas pero en esta oportunidad, las asistentes que elegí no han dado la talla. ¡Qué bajón! Sin embargo, creo que el punto queda claro: la música es como un rifle en manos de un francotirador; puede ser potente, precisa y capaz de traspasar lo que se le pare enfrente. Claro, lo anterior también implica un efecto mordaz y miserable si alguien decide aprovechar las piezas de una mujer como Fiona Apple para mandarte al demonio, pero vamos, la gente no hace ese tipo de cosas. ¿O si?

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Hey, si alguien quiere pagar, está bien

Publicado en fin de semana por gustaborracho en Mayo 12, 2008

Lo de arriba es la traducción de una parte del e-mail que me mandó Ross Halfin refiriéndose a la posibilidad de organizar una exhibición fotográfica en Caracas (con Jimmy Page de invitado especial), pero de eso hablaré más adelante. Por los momentos sólo puedo enfocarme en la fecha del último post: 13 de abril…

¡Carajo, un mes en blanco!

Un mes sin emitir ni pronunciarme respecto a nada. Un mes de apático silencio que no me sienta muy bien y que prometo (una vez más) combatir como pueda. Eso sí, no será fácil. Postear se hará cuesta arriba porque vendí la máquina en la que solía escribir la mayoría de las cosas que alimentan este blog y no tendré una nueva sino hasta julio, así que tendré que conseguir algo de tiempo en la agencia para colgar letras acá, tal y como lo estoy haciendo en este momento (¿ven? Mi propósito es tan firme como un tubo de strip club). Claro, es lunes en la mañana y a estas alturas del día no hay mucho que hacer… tal vez hablar de lo que cada quien hizo durante fin de semana, ponerse al día con algunas cosas pero en líneas generales, si no fuese porque hay que levantarse temprano para llegar acá, los lunes por la mañana en la agencia son como una extensión del domingo. Una prórroga con sacrificios.

Sin embargo, en estos momentos de mi vida, creo que me entretengo más trabajando que haciendo nada en casa. Creo que no me hornearon con ese ingrediente que tienen otras personas y que las anima a quedarse echados en la cama, pasando canales todo el día. Con eso no puedo. Yo despierto temprano, como algo, reviso el correo, leo algunos sites de noticias, enciendo la tele, me convenzo de que no hay nada bueno que ver, regreso a la compu, trato de escribir algo, no logro hacerlo, reviso nuevamente el correo, me doy cuenta que nadie me ha escrito en los últimos 10 minutos, voy al twitter, digo nada en forma de update, voy de nuevo a la tele, la apago en menos de 5 minutos, trato de leer alguna de las 40 revistas que tengo en la lista de cosas por pendientes y repito el proceso una y otra y otra y otra vez. Así transcurren mis fines de semana en Caracas… más patético, imposible.

Por fortuna, las cosas están mejorando y ayer me animé a pasar buscando unas cuantas pelis que espero ver durante el transcurso de la semana. De hecho, empecé ayer con Tenacious D – The Pick Of Destiny y Cloverfield, así que compartiré (brevemente) mis impresiones:

Tenacious D – The Pick Of Destiny
Ésta ya tenía un punto a su favor desde el principio: Jack Black. El tipo es un genio y cuando la cosa va en plan rock n’ rollero, las expectativas crecen mucho más, sobre todo si consideramos el maravilloso antecedente de School Of Rock. La idea de hacer una peli que gira entorno a dos rockeros mediocres en busca de una pajuela mágica para hacerse famosos me pareció fantástica y los detalles que aparecen a lo largo de la historia le sacan una sonrisa a cualquiera que le tenga aprecio al rock. La participación de Ben Stiller, Tim Robbins y Dave Grohl (a quien no reconocí sino luego de leer los créditos) terminó de completar una fórmula que me pareció divertida e inteligente (a su estilo). Es perfecta, ya lo he dicho.

Cloverfield
Dicen que lo difícil no es crear expectativas sino estar a la altura de ellas. Pues bien, esta peli trabajó mucho para darle forma a un trailer espectacular, lleno de suspenso e intriga, que al final le quedó un poco grande. La historia de un monstruo que ataca por sorpresa una gran metrópoli no es nueva, como tampoco lo es el rollo de la cámara en mano, que seguramente hizo imposible ver la película desde las primeras filas de las salas de cine. Para empeorar las cosas, deciden darle la handycam a un tipo insoportable que te anima a ponerle mute a la peli en más de una ocasión. De hecho, ahora que lo pienso, creo que incluso le grité un par de veces a Hudson, tal y como hacen las doñas cuando le aconsejan a la actriz de alguna novela que no se enamore del tipo malo. En fin, Cloverfield, para mí, no es más que un Godzilla meets Alien meets Blair Witch Project meets Nightmare on Elm Street… pero malo.

Prosigamos.

Hace un par de semanas hablé con Ross Halfin y me contó que la exhibición fotográfica que haría en Mexico a finales de abril había sido suspendida. Las razones no las conozco bien pero la cancelación del evento en el DF mejicano me animó a preguntarle si le gustaría hacer algo en Caracas, no porque yo tenga el dinero para financiarla sino porque la idea de ver una muestra de sus imágenes más memorables me parece muy interesante, más aún sabiendo que Jimmy Page vendría como invitado especial del evento.

Para aquellos que no están muy familiarizados con el trabajo de Ross Halfin, sólo hace falta echar un vistazo aquí o recorrer la galería que hay en su website. Una vez allí se darán cuenta de lo fino que sería tener a Ross exhibiendo sus fotos en Caracas, así que la mesa está (casi) servida… si alguien conoce una empresa/productora que pueda estar interesada en organizar la muestra, dejen un comentario en este post y nos ponemos en contacto para ver si le damos forma a esto, ¿vale?.

Ahora sí, de vuelta al trabajo.