La tcknlgia ns sta trnfrmndo n hrmitñs hyprcnectds

Publicado en 1 por gustaborracho en Enero 6, 2009

Hace un par de semanas comentaba en Twitter que Facebook nos estaba convirtiendo en seres cada vez más impersonales y casualmente, un par de días atrás, me topé con las reflexiones de fin de año de Duff McKagan (no lo voy a negar, sigo teniendo destellos de teenager que me animan a clickear en posts como ése) y debo decir que me sorprendió leer esto:

Call instead of text someone (better yet, meet for a fucking coffee! OMG): This past year has been ‘the year of the text’ for me. I must agree that texting someone is generally OK, but only if you also TALK to this person (LMAO). I have seen people whom I have known for a long time become socially retarded as a direct result of relying on text-messaging to do all of their bidding. I do believe (IMO) that our younger generation may be headed toward some serious social difficulties as a consequence of this technological advancement. :-) Some of my friends have increasingly gotten better at communicating via text or e-mail, while their people skills have decreased at the same rate.

Lo primero que pensé fue: ¡Carajo, Duff tiene razón, la tecnología nos está transformando en hermitaños hiperconectados!. Luego recordé un maravilloso artículo que Hernán Casciari había colgado en Orsai unos meses atrás y empecé a sospechar lo que muchos ya dan por hecho: tarde o temprano la tecnología nos va a matar, de tristeza o de aburrimiento.

Antes de que agarren las piedras, permítanme aclarar que he despotricado sin descanso el miserable cupo de internet que se nos ha impuesto a los venezolanos (con el que gastaba mi dinero comprando aparaticos Apple), que la paso de puta madre jugando RockBand en el Playstation 3 de Cesarvi, que estoy convencido de que la internet es un invento mucho más relevante que la rueda (¿de qué sirve tener un carro equipado con cuatro de ellas si cuando llegas a casa no puedes entrar a YouTube?) y que no puedo negar lo imprecindibles que se han hecho para nosotros los avances tecnológicos y las comodidades que éstos nos brindan de un tiempo para acá, pero por otra parte creo que la tecnología nos está convirtiendo en unos tarados sensacionales que esperan resolver todo con un e-mail o un mensaje de texto, renunciando -cada vez con más frecuenciay sin remordimiento alguno- a las experiencias que se derivan de los encuentros personales.

Ya no solemos llamar por teléfono para felicitar a un amigo el día de su cumpleaños, ahora nos enteramos por Facebook y corremos a escribirle dos pinches líneas y una carita feliz en su Muro; ahora si a alguien le pasa algo fino, no llama a los panas para contarles sino que lo pone en el nick del Messenger o del Facebook y que se entere el que logre verlo; ya no llamamos a una chica para invitarla a salir, preferimos mandar un SMS preguntándole si tiene planes y esperamos que responda, y sino lo hace, preferimos no insistir porque claro, ya le dijimos y no respondió, entonces preguntarle de nuevo sería acosarla y eso no es lo que queremos, así que nos hacemos los indiferentes y al final terminamos confiándole gran parte de nuestra vida a los beeps polifónicos, a la fibra óptica y a la manera en que las computadoras hablan entre sí.

Big mistake.

Cruzo los dedos

Publicado en Personal por gustaborracho en Enero 1, 2009

Normalmente, a estas alturas, ya tenía escrito un post de fin de año en plan de resumen pero esta vez ha sido totalmente diferente, tanto que ni siquiera he querido echarle un vistazo a los post que escribí durante el 2008 para ir tomando nota de lo que valdría la pena recordar con más ganas en esta última entrada del año. Esta vez lo haré de memoria, sin detalles ni fotos, sin links ni videitos de YouTube; sólo con la rara sensación que me ha dejado este pack de meses, uno de los más intensos que recuerdo.

(larga pausa)

Hay cosas de las que quisiera deshacerme pero de momento, me quedo para siempre con: el día que descubrí que mi vuelo no era al día siguiente sino esa misma tarde de junio, las diligencias de última hora, regresar a Madrid y sentirme como en casa, la fiesta de San Juan en Barcelona con el Gonzalito, las chicas besándose a la orilla de la playa, la francesa de la Plaza Catalunya, las cervezas de la Eurocopa, el día que me puse mi primera falda, la sueca de la Royal Mile, el chino de Abbey Road, la tarde en Elephant House, los extraños con quienes tomé cerveza en Edimburgo, la noche en The 3 Sisters, el show de Iron Maiden en Londres con Cyberf (up the irons, mate!), la italiana a la que terminé brindándole cervezas y cigarros, las caminatas solitarias, las cervezas tempraneras, los amigos de siempre, las noches de rockband, el Rock In Rio, las horas de trabajo, la rebelión de las máquinas, las cachapas de madrugada, los días de melancolía, las ideas que todavía me llenan de ilusión, los tragos de ron, la alegría de volver una y otra vez a mi casa y sentir que todo se mantiene intacto, mi cama, mi perro, las botellas de vino y la gran desilución que me ha hecho replantear la manera en la que veo unas cuantas cosas.

Hoy estoy inmerso en un estado de extraña melancolía, un poco mareado y confundido, pero algo me anima a pensar que el próximo año lo estaré menos. Desde ya, cruzo los dedos.