Top 5: Crímenes de las bandas meleneras del heavy metal de los 80’s

por gustaborracho

Revisando una que otra cosa, me conseguí con un divertido escrito de mi buen amigo Carlos “Stone” Silva, que se suponía iba a ser publicado en una revista que yo intenté crear en años pasados. Lamentablemente, el proyecto nunca se dió y mucho material quedó atrapado entre Cd’s y hojas de papel. Afortunadamente, aún conservo esas líneas que espero puedan ser publicadas algún día de manera digna e interesante para todos… En fin, entre los artículos que en algún momento surgieron está el Top 5 que les presento a continuación: CRÍMENES DE LAS BANDAS MELENERAS DEL HEAVY METAL.

Antes de continuar, vale la pena aclarar que con todo y lo que me gusta el heavy metal ochentoso (bueno, no todo, más bien las bandas más relevante del género) no pude evitar reirme con estas líneas que leerán en unos minutos. Y es que para una gran cantidad de personas, los ochentas fueron la década más desastrosa de la humanidad; algunos desearían haberla saltado, literalmente, y pasar directo de los 70’s a los 90’s. Y no los culpo, durante esos 10 años vimos escarcha por montón, peinados pomposos, hombreras; tipos vestidos con franela y saco, persiguiendo malandros en la playa, y bandas de rock, cuyos integrantes parecían todos unos travestis exóticos, cuyo uso exagerado de aerosoles cosméticos (entiéndase laca) inició el proceso de deterioramiento de la capa de ozono. Pero quizás lo peor de todo sea lo que se resume en este Top 5. Ahí les va:

TOP 5 CRÍMENES DE LAS BANDAS MELENERAS DEL HEAVY METAL
(léase, poison, white snake, twisted sister, skid row, motley crue)
By Carlos Silva.

5.- EL MAQUILLAJE: los ochenta fue una época que pasaba el ratón drogadicto de los setenta, hecho que queda inconfundiblemente plasmado en la moda de esa década. Los roqueros más heavies optaron por ese look extravagante y super llamativo pero por lo horrible y rococó, como si de un hijo de divorciados se tratara: queriendo llamar la atención del padre. La mía la consiguió, pero sólo para aborrecerlo y sufrir pena ajena extrema.

4.- LAS MALLAS: esta es la continuación natural de la asesoría de imagen que sufrieron estos individuos. No bastaba con las miles de chucherías que se guindaban por todos lados, tenían que embutirse en las lycras más espantosas jamás concebidas. Mi favorita, la de cuadritos de arlequín que Steve Harris tuvo la gracia de usar al menos una vez. Eso sí, la malla de lycra en sí no era tan fea en comparación con el saber a ciencia exacta de qué tamaño tenía el culo Sebastian Bach o el tamaño del calabacín que se metía bajo los interiores el bajista de Cinderella.

3.- LA PRODUCCIÓN MUSICAL: en este aspecto un tanto más técnico, los melenúos no dejaron pasar la oportunidad de tocar y grabar la batería con ese eco tan ochentero popularizado tal vez por Phil Collins (un criminal del que tendría que hacerle un top 5 especial para él sólo) : uno de bombo (TÚNMNM!) y uno de redoblante (PÁHHHHH!). Hasta Guns n’ Roses (dios los bendiga a todos menos a Axl) lo utilizó en el intro de Paradise City. Una vergüenza sólo comparable con los orgásmicos solos de guitarra de 6 horas de duración. Lo de orgásmico no lo digo como un halago, basta ver a Satriani o a Malsteem (eternos pegados) tomar la guitarra como si fuera un falo y actuar como si la música le transmitiera a alguien semejante sentimiento. Puras Pamplinas.

2.- LOS YESQUEROS: el fenómeno social más arrechante popularizado en estos conciertos es la ignición y consiguiente balanceo del yesquero cuando los grupos tocaban baladas. (y siguen! los malditos). Vaya cursilería. Si ya de por sí las canciones son malas ¿tiene el público que darles tal recibimiento? (pues se considera un honor y se explota en toditos los videos). Yo nunca he entendido que es lo que quieren decir. Habrá sido algún productor de yesqueros quien concibió tal abominación?

1.- LAS LETRAS: como ya estarán cansados de leer tanto les doy un mateo en este apartado, pues tengo el ejemplo que convencerá hasta al más escéptico – tocando fondo, con honores – “every rose has its thorn” de Poison (“cada rosa tiene su espina”, versionada en español por Los Chamos). Y los religiosos quejándose del contenido satánico de los LPs cuando se escuchaban a la inversa. ¿Por qué nadie hizo un esfuerzo por salvarnos de canciones como esa!? ¿Realmente hace falta que explique con más detalle? Todo se resume en la frase inmortalizada por Arnold Schwarzenegger en la versión doblada de RCTV de Commando: “Sólo Basura”.

No puedo evitar reírme al leerlo… sencillamente genial. God Bless you Carlos.

Parapapá papán!

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