Vivimos tiempos perros

por gustaborracho


Con esta dura frase, extraída del disco “En el planeta aceituna” (O’Funk’illo), inicio este post. Lejos de ser un comentario de carácter musical, esto representa una modesta protesta que considero necesaria realizar, aún cuando se que sólo será leída por un reducido número de personas.

Los lamentables hechos que durante los últimos días han sucedido a este país no hacen más que entristecernos, a casi todos. Particularmente no soy persona de salir a la calle a protestar, mucho menos hacer una kilométrica caminata armado con una bandera nacional (la de 7 estrellas), un pito y una pancarta, nunca lo he hecho. Incluso, la mayoría de las veces he visto estas acciones como una gran pérdida de tiempo, no sólo porque pienso que este “gobierno” jamás le prestará atención a las manifestaciones cívicas, sino porque además estoy convencido de que por las buenas esta situación jamás llegará a un final. Llegó un momento no le prestaba atención a todos los abusos que se realizaban en este país… ¿Para qué amargarme la vida? ¿Para qué atormentarme con tanta injusticia? No había nada que hacer. Estaba resignado a que debíamos vivir sometidos a la voluntad de un ignorante tirano, que tarde o temprano sería despojado de todo. Sólo debía esperar.

Sin embargo, ver en la tele a una familia destruida y desolada, hablando de sus hijos y la manera en que éstos fueron brutalmente asesinados, sencillamente me revuelve el estómago y me entristece profundamente, tanto que resultó inevitable escribir algo al respecto. No se ni siquiera de que manera expresarme, creo que cualquier palabra quedará corta para describir toda la confusión, rabia, indignación, miedo y desolación que nos embarga a casi todos los venezolanos (es obvio que para algunos esto no tiene trascendencia alguna).

No puedo dejar de recordar las palabras que leí en una carta que la desafortunada Sra. Faddul dirigió a los miserables secuestradores…

“Si Dios los escogió para finalizar con la misión de esas criaturas, no puedo hacer nada para evitarlo: No soy nadie delante de ustedes ni delante de Dios. Solo les SUPLICO que lo hagan rápido y mientras ellos duermen, les suplico que le den una foto DE CUALQUIER SANTO PARA QUE NO SE SIENTAN SOLOS… lo único que puedo yo hacer de mi parte, es rezarle a sus Ángeles para que la subida al cielo, sea rápida y hermosa”.

Se me quiebra el alma en mil pedazos. Sólo me queda esperar que todo mejore para el resto de los que aún seguimos viviendo, más aún, para los familiares de estos niños que hoy seguramente nos miran desde arriba, acompañado esos ángeles que su madre mencionó, deseándonos suerte y haciendo lo imposible por llenar de esperanza y paz este país que tanto ha sufrido.

No me queda más que decirles: lo siento, lo siento mucho. Ojalá y todo mejore para ustedes.

Cuídense y ánimo.

Un abrazo.

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