London Calling – Parte 2

por gustaborracho

Quedamos en mi posible encuentro con Ross en Barcelona, si se anima a ir a ver a Pearl Jam ¿cierto? Bien, aparte de “hangear” con fotógrafos famosos y ver galerías de arte contemporáneo, mi estadía en Londres también me dio la oportunidad de recorrer algunos rincones que recuerdo con mucho agrado. Como por ejemplo Camden Market, un lugar hecho para los fanáticos del rock n’ roll, el punk, los tatuajes, los piercings y la movida underground londinense en general. El sitio está lleno de pequeñas tiendas y especie de quioscos, donde se vende de todo… desde camisetas de The Beatles hasta ropa de cuero con inclinaciones góticas, pasando por antigüedades, comida, zapatos y toneladas de perolitos ingleses. Yo sucumbí ante el rock n roll y me compré una camiseta de The Who y una de Iron Maiden. Qué se le va a hacer.

Otra cosa interesante que hice estando en Londres fue visitar el pueblito de Greenwich, donde está ubicado el Real Observatorio de Greenwich. Ese es el único lugar en el mundo donde puedes pararte en ambos hemisferios (este y oeste) al mismo tiempo, es decir, allí está el Primer Hemisferio (0º 0’ 0”). Vale la pena visitar el Real Observatorio de Greenwich, no sólo por esto del meridiano (que me resultó muy curioso) sino porque además es un Museo que alberga algunos instrumentos de medición, el telescopio más grande del Reino Unido (Grubb refracting telescope), el cronómetro ganador del premio John Harrison, “The Octagonal Room” que es una de las pocas edificaciones de Sir Christopher Wren (el arquitecto de la Catedral de St. Paul) que aún sobreviven y unas cuantas cosas más que merecen la pena revisar.

Por otra parte, mi tiempo en Londres también lo compartí con el metro, un lugar clásico. Durante el viaje estuve viendo y comparando los diferentes subterráneos y el de Londres, a pesar de que es mucho más pequeño que el de Madrid y el de Paris, tiene su encanto. En principio, los asientos son más coloridos y elegantes (son de tela); luego, el sistema está muy bien organizado (no es para menos, bien caro que sale comprar un ticketcito de metro) y finalmente, la frecuencia con que pasan los trenes se ajusta a las exigencias de los usuarios, bueno quizás no de todos, pero si a las de este humilde servidor. Si claro.

En fin, note que en Londres el cielo no es lo único que se nubla, al parecer, también los ojos de los usuarios de metro porque la cantidad de avisos rogándole a los usuarios que tuviesen cuidado con las escaleras mecánicas, con el espacio que queda entre el vagón y el andén, con las zonas de techo bajo y demás lugares “peligrosos” no es normal. Tienen afiches pegados en todas las estaciones, diciendo cosas como:

“Tenga cuidado en las escaleras. El año pasado: 933 lesiones.
Por favor, sea precavido en todas las escaleras mecánicas y escalones”

Y como ése hay varios avisos haciendo mención a otros frecuentes accidentes, como el suicidio, por ejemplo. Hay algunas estaciones en las que se ha tenido que instalar especies de barreras de fibra de vidrio, para que los ingleses no se tiren a los rieles cada vez que les llega la cuenta de cualquier cosa, da igual, en Londres todo es caro. Pero bien, en líneas generales, el underground londinense en un sitio amigable para los turistas (a no ser por los precios de los tickets, las escaleras asesinas, los suicidas y los pequeños vagones sin aire acondicionado).

Por otro lado, en Londres también tuve la oportunidad de pillar una de esas cabinas de teléfono rojas que son todo un clásico. Según me explicó Sara, el gobierno está empezando a removerlas de las calles porque ya nadie las usa (todos prefieren la telefonía celular), así que poco a poco se ven menos estas cajitas de madera que según pude comprobar con mi olfato, de noche parecen convierten en los urinarios de los borrachitos ingleses.

Finalmente, uno de los higlights de la visita fue la caminata por la mítica calle que fue inmortalizada por The Beatles en su disco Abbey Road. Así es, a unas cuantas cuadras de la estación de metro St John’s Wood (Jubilee line) está el famoso paso de peatones que recorrieron descalzos John, George, Ringo y Paul, un lugar que se ha convertido en destino por excelencia de miles de fanáticos en todo el mundo. A decir verdad, Abbey Road es una calle sin mayores atractivos, muy tranquila y que podría pasar inadvertida para el resto de los mortales. Sin embargo, para los fans de The Beatles, Abbey Road no es una calle cualquiera… allí también se encuentran instalados los Abbey Road Studios, el complejo más avanzado (y técnicamente completo) para grabación, post-producción, masterización sourround edición, y remasterización en todo el mundo.

Por este Studio han pasado músicos como Sir Edward Elgar (uno de los más distinguidos compositores de Gran Bretaña), Glen Miller, Elvis Presley, The Beatles, Pink Floyd, Queen, The Police y Radiohead, por mencionar unos pocos. También el audio de películas como Star Wars, Lord Of The Rings (Fellowship Of The Ring, Two Towers y Return Of The King), Harry Potter (The Chamber Of Secrets y The Philosopher’s Stone), Lara Croft: Tombraider 2, Gangs Of New York, Band Of Brothers y Shrek han sido pulidos en este lugar. En pocas palabras, Abbey Road Studios es una institución de la música y el cine, por eso, su fachada está inundada de mensajes (en forma de graffitis en su mayoría) relacionados con las bandas/películas que antes mencioné.

No recuerdo haberle tomado fotos a la fachada de Abbey Road, pero si escribí un pequeño mensaje en nombre de todos los brodericks que aprecian y recuerdan a The Beatles. Ya luego de eso, procedí a remover mis desgastados zapatos y malolientes medias para caminar descalzo por el paso de peatones de Abbey Road. Si, suena medio freaky la cosa, pero que más da… estaba en Londres, escuchando The Beatles en el iPod, en plena Abbey Road…¿Qué más iba a hacer? Hice un video mientras cruzaba y además, le pedí a una señora que me tomara un par de fotos para tener un recuerdo de la ocasión. Luego, me puse mis medias, los zapaticos y de vuelta al centro de Londres.

Ah, por cierto, al lado de la estación de St. John’s Wood está el Abbey Road Café, un rinconcito mínimo que vende santuchitos, café y merchandising de The Beatles al precio de una tienda Harrod’s. De todas maneras, si les interesa y están de pasada por Londres, pueden echarle un vistazo a ver si pillan algo que les interese. Tienen muchas cosas.

En fin, tomé el metro de vuelta a London Bridge y en el camino veo que todo el mundo está leyendo el periódico. No hay nada de malo con eso, pero la actitud era extraña. Me bajé en la estación del metro y todos los quiscos de periódicos tenían anuncios tipo:”sepa más acerca del atentado terrorista” ó “asesinato en masa, conozca todos los detalles”. Ahí empecé a darme cuenta de que algo no estaba bien, así que compré el periódico para ver de que se trataba todo el alboroto. Justo en ese intante mi teléfono celular suena… era mi mamá, llamando preocupada para saber si yo estaba bien, porque había visto en los noticieros que unos terroristas tenían planes de estallar 10 aviones que saldrían desde Londres (yo volaba hacia Cracovia al día siguiente). No se con que rapidez llegó la noticia a Venezuela, pero yo ni me había enterado de los sucesos en el aeropuerto de Heathrow, que habían convertido al Terminal aéreo en el lugar más cercano al infierno descrito en el Apocalipsis. Más de 600 vuelos suspendidos, miles de pasajeros varados, el nivel de seguridad en el Reino Unido elevado a “crítico” (el más alto) y yo con planes de volar al día siguiente. Lovely, como dirían los ingleses.

La cosa fue que un grupo de terroristas de origen inglés, aparentemente habían planeado explotar 10 aviones que partirían desde Londres hacia los EEUU empleando explosivos líquidos, los cuales llevarían como equipaje de mano (que no podrían ser percibidos por los detectores de metales). La policía británica, en alianza con autoridades norteamericanas, realizó unos cuantos arrestos y según ellos, frustraron el atentado terrorista más grande de la historia. Tan peligroso era este atentado que Tony Blair manejó toda la situación desde su casa de playa en el Caribe, donde se encontraba pasando vacaciones. Que idiota. Se creó un caos enorme porque no sólo se cancelaron cientos de vuelos en todo el Reino Unido (en su mayoría de RyanAir e Easyjet) sino que además, se implementaron estrictas medidas de seguridad que le hicieron la vida imposible a más de un viajero.

Por ejemplo, se prohibió el equipaje de mano y sólo se podría llevar en el avión una pequeña bolsa transparente, cuyo contenido sería únicamente el necesario: pasaporte, pasaje y dinero. Además, las mujeres con niños pequeños, que tuvieran que llevar consigo el tetero, tenían que probar la leche, ante un policía, justo antes de abordar el avión. Claro está que todo este procedimiento de rigor causó innumerables retrasos. Afortundamente, yo volaba desde Stansted (otro aeropuerto), con Sky Europe (que no suspendió ninguno de sus vuelos) y hacia Cracovia (bien lejos de EEUU), así que no había mucho de que preocuparse. De hecho, el proceso de check-in y abordaje estuvo muy ligero y sin mayores problemas. Sólo se retrasó el vuelo 1 hora y media.

Y así concluyó mi pasada por Londres. Lo único que lamento fue no haber ido a Ruskin Arms porque lo dejé para última hora – Shame on me. Vaya fan de Iron Maiden más cretino que soy y lo peor es que no tengo excusa. Pero bueno, esa espina me la saco tarde o temprano. Eso espero.

En fin, Colorín colorado, este largo cuento se ha terminado.


Foto 1: Camden Market
Foto 2: Meridiano de Greenwich
Foto 3: Meridiano de Greenwich 2
Foto 4: Poster de “cuidado con las escaleras” – Metro de Londres
Foto 5: Cabina de Teléfono cerca de London Bridge
Foto 6: Abbey Road
Foto 7: Un grupo de mexicanos que conocí frente a Abbey Raod Studios
Foto 8: Cruzando Abbey Road
Foto 9: Portada del periódico Evening Standard (Jueves 10/8/06)
Foto 10: Una mínima parte de los vuelos cancelados en Heathrow
Foto 11: Bolsitas de plástico pa’ todo el mundo.

Abbey Road Studios
Abbey Road Cafe
Greenwich Royal Observatory
Meridiano de Greenwich
Terror en el aeropuerto (fotografías)

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