Preguntando se llega a Roma

por gustaborracho

Ahora bien, ¿para que diablos querría la gente llegar a un sitio como ese? Ustedes dirán: “por la historia, la cultura, el Coliseo, la Fontana de Trevi, bla, bla, bla”… pues bien, vale. Sin embargo, para mí Roma fue el patito feo de este viaje por varias razones, las cuales comentaré brevemente en las próximas líneas:

1. A diferencia de ciudades como Paris, Berlín, Londres e incluso Cracovia, Roma es una ciudad desorganizada, sucia y, en algunos casos, maloliente. Por ejemplo, el aeropuerto de Ciampino es para mí el equivalente al Terminal de La Bandera en Caracas, lleno de viajeros amotinados, equipaje extraviado, autobuses amontonados unos al lado de otros, personal ineficiente y demás detalles que pueden hacer de la llegada uno de los peores momentos de la estancia en Roma. Sin embargo, como pasé poco tiempo en el aeropuerto, esto fue lo de menos.

2. Considerando que una de las primeras atracciones y fuente de ingreso en Roma es el turismo, resulta absurdo que el 50-60% de los italianos que trabajan en atracciones turísticas no hable inglés, o al menos parece no entenderlo. Lo peor de todo es que se arrechan si no les hablas en italiano. Probablemente muchos de ustedes digan: “bueno, en Paris es igual… si no les hablas en francés, los parisinos se molestan”, pues sí, pero si les hablas en español los tipos te entienden y sino lo hacen, al menos aprecian que hayas hecho el intento de comunicarte en otra lengua que no sea el inglés. En Roma, ni que les hables en español, nada, los tipos se encabronan y son incapaces de hacer el intento de establecer una comunicación, ni siquiera por señas. Hay sus excepciones, como todo, pero la mayoría de las veces sucedió lo que expliqué anteriormente.

3. El paso de peatones es algo que los romanos no han descubierto aún. Eso de que “el peatón tiene la prioridad” es algo que definitivamente no aplica en Roma, de hecho, si se quedan parados por más de 5 minutos sobre el rayado, lo más probable es que sean arrollados brutalmente por uno de estos conductores salvajes. La vaina es como esa escena de Mad Max en la que andan los tipos corriendo con los boogies del infierno, llevándose todo por delante ¿recuerdan? Ok, es mucho peor.

4. Roma, desde mi punto de vista, es una ciudad demasiado sobreestimada. ¿Por qué? Bien, básicamente porque algunos lugares como la Fontana di Trevi o la Piazza Navona son menos o igualmente atractivos y encantadores que algunas fuentes y plazas de Paris o Cracovia, por ejemplo. Sin duda, el romanticismo y la historia detrás de cada uno de estos lugares juega un papel importante en el aprecio que sienten los visitantes hacia ellos, pero siendo objetivos, quizás la cosa no es para tanto.

5. No se por qué razón, pero mientras estuve en Roma el metro cerraba a las 9pm, algo totalmente insólito. Aún no lo entiendo y nadie ha sabido explicarme, pero mientras que en todas las ciudades el metro cesa sus operaciones a eso de la 1 am, en Roma la cosa terminaba a las 9pm, lo cual complicaba todo el proceso de transporte de un lado a otro. Vaya idiotez.

6. La estación Termini es un desastre. Cantidad de trenes retrasados, rumanas esperando a la salida para robarte, morroquíes que roban a los turistas que no roban las rumanas, pocos lugares para comer donde se puede pagar con tarjeta de crédito, ningún espacio para tirarse en el piso a descansar mientras esperas que pasen las no se cuantas horas que tiene de atraso tu tren, en fin, no muy amigable el sitio.

Aparte de lo anteriormente mencionado, mi visión negativa la terminó de completar la mala suerte que tuve con el mediocre hostal deonde me quedé, el hediondo viajero que dormía debajo en mi litera, el agotamiento de mi cupo de euros en efectivo (tuve que pedir 2 euros para poder ir al aeropuerto) y la terrible pizza que me comí (hasta eso salió mal, no joda!). Para colmo de males, le pasé por un lado a la escultura que sale en el single de “Given To Fly” de Pearl Jam y no le tomé fotos. Que varao.

Ahora bien, no todo es insoportable en Roma. Hay cosas muy puntuales que valen la pena visitar cueste lo que cueste, entre ellas El Vaticano, el Coliseo y el Foro Romano/Foro Imperial. Al estar ahí fue cuando me dije: “coño, a pesar de toda la roncha que he pasado, me alegra poder ver esto en persona”. El Coliseo es genial, una obra admirable que sin duda hay que tocar, oler y detallar al menos una vez en la vida. El Vaticano es otro lugar impresionante, lleno de admirable detalles arquitectónicos y majestuosas esculturas. Yo no estoy muy de acuerdo con que la Iglesia tenga en su poder tantas riquezas, pero ni modo, ya que están allí pues a verlas. Por cierto, la Plaza de San Pedro resultó ser más pequeña de lo que pensaba y en líneas generales, El Vaticano definitivamente vale la pena a pesar de las largas colas, el calor y todo lo que implica recorrer uno de los lugares de peregrinación más visitados del mundo.

Por otra parte, vi unas cuantas cosas que me hicieron sonreir… los niños bañandose -ilegalmente- en la Fontana di Trevi, el Santuario de los gatos (¿?), una tienda de moda llamada “Kelokura” (what a losers!) y una tienda que representa perfectamente el funcionamiento de las cosas en Roma. También está fino el Hard Rock Cafe de Roma, de hecho, fue uno de los pocos lugares donde me atendieron bien. Llegando estaban pasando un video de AC/DC en Donington, si mal no recuerdo era “Dirty Deeds Done Dirt Cheap”. Lo malo fue que duré como 1 hora para conseguir un puesto desocupado (de hecho, terminé en la barra) pero no importa porque la comida estuvo buena, la música excelente, el ambiente agradable y la cerveza italiana refrescante.

En fin, si les sobra el dinero y no tienen otro lugar al cual ir en vacaciones, vayan a Roma. De lo contrario, elijan otra ciudad como Berlin, Florencia, Londres o Paris, donde también podrán disfrutar de museos, plazas, parques, esculturas, pinturas, historia, cultura, fiesta y cerveza, pero en un ambiente menos hostil y mucho más organizado.

P.D.: Las fotos del Coliseo y el Foro Romano están en un CD que esta compu se niega a leer. Las postearé más adelante, si acaso.

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