Mucho mejor que la rueda

por gustaborracho

Hoy, mientras hacia la respectiva ronda por los blogs de los panas, me enteré que el gordo Ramón tiene uno (aparte del que administra para Los Henry Zakka). Una de las cosas que me agrada de la fulana bitácora es que al final de cada post, el Ramons ha incluido un link relacionado con las bandas que le amenizaron durante el desarrollo de cada entrada (la idea está fina, incluso, plagiable). Estas son el tipo de cosas que me encantan de la internet.

Definitivamente, la internet es uno de los mejores inventos del hombre, quizás más fino que que la rueda. Sí, así es… piénsenlo, ¿De qué sirve tener un carro, con ruedas, si cuando llegamos a casa (o al lugar que sea) no podemos conectarnos a internet? No sirve de nada. La internet nos ha dado la posibilidad de transportarnos a cualquier lugar, de conocer polacas con quién salir en Cracovia, de comprar entradas para conciertos con meses de anticipación, de planificar viajes por el mundo, de comprar en ebay cosas que no necesitamos, de mantener contacto con los panas que están fuera del país, de crear blogs, de vender perolitos en mercadolibre.com y lo mejor de todo, la internet nos ha permitido acceder a gigas y gigas de música en formato mp3.

Yo soy de los que compra discos originales, siempre y cuando sean de mis bandas favoritas. De lo contrario, prefiero bajarlos primero por soulseek, escucharlos con calma y si me gustan, pues lo compro por internet. Así funciona esto hoy en día, quiéranlo o no. No sirven de nada las demandas tipo Metallica-Napster, ni las supuestas multas que la RIAA ha querido imponer a cantidad de muchachitos en el mundo, sencillamente, no se puede luchar contra una herramienta que le ha dado a los melómanos la oportunidad de garantizar sus compras y proteger sus bolsillos.

Claro, las grandes disqueras y algunos artistas nos han acusado a nosotros, los que bajamos música por internet, de ser los culpables de todas sus angustias y de todos sus quebrantos. Según ellos, somos nosotros los que estamos llevando a la quiebra sus millonarios negocios, diezmando a los músicos y pisoteando el mercado musical. En resumen, nosotros y los programas de intercambio P2P somos la peor de las plagas que la industria musical ha visto jamás. Sin embargo, somos nosotros (a través de los programas de intercambio P2P) los que tambíén nos hemos convertido en promotores de bandas, en embajadores del rock (del pop, del merengue, etc.), en la fuerza de venta que, sin quererlo, se encarga de recomendar discos y nuevos artistas.

¿No? Claro que sí. Cada vez que alguien revisa nuestra carpeta de mp3 se está exponiendo al contenido de la misma, que está conformada por otras cuantas carpeticas con discos de bandas que tal vez el curioso usuario no conoce. ¿No estamos entonces promoviéndolas? Yo creo que si. Es como que si le dijeramos: “ven, yo se que tu estás revisando mis archivos en búsqueda de “Jeremy”, pero ¿ya escuchaste “Devil Will Ride” de Gomez? ¿No? Anda, haz un click, descárgate una canción y escúchala, te gustará”. Así pues, es probable que el tipo que husmeaba entre nuestros archivos se consiga con un grupo que le llame la atención, se descargue un par de canciones y al final, termine en amazon.com comprándose el disco. Quiere decir entonces que, después de todo, esto de filtrar mp3 en la internet y compartirlos con el mundo no es tan malo.

La internet se ha establecido como una poderosa herramienta de marketing, que vende y llega a montones de personas en todo el mundo. No en vano hay decenas de programas de intercambio P2P, sites como YouTube.com, proyectos de advergaming, advertaiment y hasta EPK’s (Electronic Press Kits) que promueven la compra de discos, conciertos, merchandising y demás iniciativas vinculadas con la industria de la música.

Así que escúchenme bien señores de la RIAA: no me vengan con cuentos. Si alguien se baja un disco por internet y después no lo compra, es muy probable que esté sucediendo cualquiera de las siguientes situaciones:

1. La banda es una mierda.
2. El precio del disco es muy alto.

En el primer caso, no hay nada que hacer. Si la banda apesta, no sólo el usuario no comprará el disco sino que además, para vuestra pena, borrará todo rastro de archivos que contengan la detestable música, de manera que nadie más cometa el error de malgastar su ancho de banda en porquerías.

En el caso Nº 2, el usuario probablemente se quedará con las ganas de tener en sus manos el paquetico bonito, con librito a todo color, secciones multimedia, letras de las canciones y, en algunas oportunidades, discos bonus. Esto, con toda seguridad, no es algo que nos contenta. Así que, lamentablemente, si el precio del disco es muy alto, no lo podremos comprar por mucho que queramos. Sad but true.

A esto se le suma la posibilidad de que el disco ni siquiera llegue a las tiendas. En este caso, no hay nada que reclamar. Nada hacen con distribuir los discos en tiendas como Virgin Megastore si luego los mortales como yo no los podemos comprar en Town Records, Recordland o cualquiera de las tienditas que venden discos en nuestros respectivos países. Cuando esto sucede, el soulseek (o el e-mule) se convierte en la discotienda ideal, que nos permite tener, un par de días después de salir al mercado, el disco que buscamos (con portada y todo). Genial.

Así que mientras termino de escribir estas líneas, dejo bajando el bootleg oficial de Pearl Jam en Barcelona, un par de singles de Wolfmother, un concierto de Dio en Donington y un boxset de Johnny Cash. ¡Yummy!

Escuchando: “Blue Moon Rising” de Gomez.

Gomez – Official Site
Gomez – Amazon.com
Punk Ejecutivo