El día que el ron me abrió los ojos

por gustaborracho

Ayer, mi amigo Alfredo cumplió año y organizó una especie de fiesta hawaiana en su casa, ubicada en El Manzano (la misma zona donde se realizará el Blogstock 2006). En el camino, compramos una pìzza gigante (no miento, al menos 60 slices) y un par de botellas de ron Superior, como para no perder la costumbre.

Al llegar, unas cuantas muchachitas en traje de baño bailaban al ritmo de alguna de estas melodías electrónicos que aún no logro diferenciar. House, techno, no lo se, pero da igual… yo no estaba ahí por la música, sólo por el compartir (bueno, por el ron y por las mujeres también). Empecé tranquilito, medio discreto, como el tipo serio que soy pues. Sin embargo, y a medida que el ron me iba invadiendo, empecé a simpatizar un poco más con la música, que ya no era house (o techno) sino… reggeton.

Oh Dios. Antes de que empiecen a hacer algún reclamo, les pinto el escenario:

2 botellas de ron Superior, 3 botellas de ron Cacique, 1 pìzza gigante y 10 veinteañeras en traje de baño, bailando de un lado al otro por los alrededores de la piscina… sencillamente, no soy de hierro. De hecho, soy bien blandito. Palo de ron en mano, me acerco a la especie de pogo reggetonero que se formó y cuando me di cuenta, ya tenía 2 ó 3 chicas haciéndome el “sandwichito”. ¿Qué se supone que debo hacer en estos casos? Seguir la corriente y aplaudir, por supuesto.

Yo nunca he sido seguidor del reggeton, de hecho, me parece detestable. Pero cuando este ritmo infernal se transforma, mágicamente, en un canal de comunicación hombre-mujer tan personal, no me queda más que hacer reverencias. Creo que ayer fue cuando comprendí claramente lo que había leído en uno de estas investigaciones que están publicadas en Monografias.com. El documento se llama “El Perreo” y hasta donde pude entender, es un estudio serio realizado por Dalith Colordo, Maria Gracia Bisso y Karen Orihuela para el curso de Métodos Cualitativos (Facultad de Comunicación de la Universidad de Lima).

En el texto explican su versión de cómo se originó el baile, cuáles son los pasos básicos, la connotación social y antropológica del reggeton y montón de aspectos más que resultan muy divertidos de leer. Por ejemplo, en el segmento titulado “Cuerpo y Proxemia”, los autores comentan:

“El baile juvenil, particularmente dentro de los sectores socioeconómicos bajos, representa tal vez la forma más fuerte de energía y expresión simbólica del cuerpo. En el baile “perreo” (reggeton), los cuerpos de los jóvenes se apropian del espacio, erotizándolo, simulándo actos sexuales de forma explícita a través de movimientos y gestos concentrados en los genitales y otros puntos erógenos.

La competencia es el acto central de este baile, no funcionaría individualmente sino que se da en conjunto. Dos hombres, uno atrás y otro delante de la chica, ambos bailan pero se queda el que mejor lo hacen, el que mejor la haga sudar. Bailes como este son los que ponen de relieve la dimensión de un cuerpo obsceno que actúa “sin limites”, en oposición al cuerpo serio, controlado y medido en los bailes de los jóvenes de condición socieconómica alta donde si existe un distanciamiento de los cuerpos”.

Me consta. Todo lo que está contemplado en ese informe lo viví anoche y puedo decir, con toda responsabilidad, que bajo las condiciones anteriormente expuestas el reggeton rocks. Ahora, no todo fue “perreo”… también hubo merengue, en plan “Tengo un jardín de rosas” (Wilfrido Vargas) y “Baila como Juana la Cubana” (Las Chicas del Can). Me da vergüenza decirlo, pero con 7 rones encima hasta simulé la interpretación de la charrasca (air charrasca), tal como Juana lo hizo en sus buenos tiempos. Bah, al diablo… ron y mujeres, nada mal.

Por otra parte, hoy es el Blogstock y a pesar de que el cartel de esta noche promete ser mucho más rock n’ rollero (mi hábit natural) no dudo que en algún punto de la noche la cosa se torne pachangosa. Sobretodo me asusta el hecho de que habrán unas 40 cajas de Polar y poco más de cien personas, todas unidas por una misma causa, muy noble por cierto: el alcohol. Siempre en esas situaciones se ven cosas que sorprenden… mujeres desnudas y borrachas corriendo como locas, hombres más borrachos persiguiéndolas, novias celosas, gente vomitando galones de cerveza, parejitas encerradas en los baños, wannabes de rockstars pretendiendo ser rockstars de verdad y otras situaciones que vale la pena presenciar.

Creo que veré si puedo grabar algo esta noche (audio) e incluirlo en el primer podcast, que debería estar disponible el lunes 16 de Octubre. Ya escucharán.

Escuchando: “Pleasant” de Kidneythieves

P.d.: Las fotos las posteo cuando me las pasen.

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