Body clock

por gustaborracho

Algo le está pasando a mi reloj corporal y a decir verdad, no me gusta. De lunes a viernes, cuando sé que debo levantarme para ir a trabajar como el miserable asalariado que soy, me cuesta un montón despertarme y sacar este pequeño cuerpecito fuera de la cama. Claro, todo se hace un poco más alentador cuando huelo el aroma del café recién colado, que por supuesto se convierte en una total inspiración para sacudir la pereza y finalmente reaccionar por completo.

Pero bien, volviendo al tema… de lunes a viernes, cuando sé que no tengo tiempo para dormir hasta tarde, el sueño me embarga por completo pero los fines de semana, que tengo tiempo de sobra para dormir, pues me veo despierto a eso de las 7 ú 8 de la mañana. Eso no está bien. Ni siquiera hoy, que salí del “gran mano a mano” a las 4:00 a.m. pude mantenerme dormido hasta tarde, que va. A las 9:00 a.m. ya estaba con los ojos abiertos de punta a punta. Para rematar, debo subir a la oficina para terminar una campaña que estamos preparando para una Fundación que en Navidad entregará unos regalos a los niños y ancianos de escasos recursos. Como ven, en el fondo soy un tipo noble.

Cambio de tema. Como era de esperarse, no pinché nada anoche en la gran contienda punketo novelera raspacanillosa. Cuando llegué, a eso de las 10:30 p.m., pude haberlo hecho pero decidí tomarme un par de cervezas y cuando me animé a pasar por el display con la intención de pinchar unos cuantos discos ya era muy tarde. Ramón y Gianko tenían preparado un CD con música de fiesta clonada, que supuestamente estaban poniendo a la misma hora diferentes locales en diversas ciudades del mundo. Que coño, no pasa nada… para eso tengo el GustaPOD. De hecho, el próximo episodio será para matar fiebre y dejar colar unas cuantas canciones de las que tenía en mente pinchar anoche.

En cuanto al “mano a mano”, sólo diré que me pareció divertido. Seguro que encontrarán cientos de reseñas al respecto, así que mejor invierto mi tiempo hablando de Marianne Extreme y de Hily, un par de mujeres de esas que provoca secuestrar y tenerlas guardadas en casita, sin que nadie las toque… sólo yo. Eso me haría muy feliz, aunque debo confesar que por alguna extraña razón, creo no sucedera… al menos por ahora. Ya veremos.

Mientras tanto, dejo esto hasta aquí para ocuparme de los niños pobres y los ancianos desamparados. Será hasta pronto.

Escuchando: “Time” de Pink Floyd

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