Empleo… ¿Para qué te tengo?

por gustaborracho

Si antes tenía ganas de emprender mi propio negocio, luego de leer el artículo 10 Reasons You Should Never Get a Job, estoy definitivamente convencido de que hacia esa meta debo orientar mis esfuerzos. Acabo de visitar el blog de Cyberf y me he topado con un post que hace referencia al artículo escrito por Steve Pavlina, en el que prácticamente nos llama idiotas a todos los que tenemos un trabajo (de oficina, por ejemplo), recibimos un salario y nos sentimos defraudados cuando nos vemos desempleados.

El artículo es largo, pero citaré algunos fragmentos que me han hecho sentir como un imbécil, aunque entiendo que en algunas ocasiones los argumentos de Pavlina son algo radicales y hasta manipuladores. Aquí van:

* Conseguir un trabajo e intercambiar tu tiempo por dinero parece ser una buena idea. Sólo hay un problema con eso: es estúpido. ¿Por qué es tan tonto tener un empleo? Pues porque sólo te pagan cuando estás trabajando. ¿No sería genial que te pagaran aún sin tener que trabajar? La gente inteligente construye sistemas que generan ingresos las 24 horas del día, los 7 días de la semana, sobretodo ingresos pasivos. Esto incluye iniciar un negocio, construir un website, convertirse en un inversor o generar ingresos a través del trabajo creativo.

* Tú podrías pensar que conseguir un empleo te servirá para ganar experiencia. El problema está en que usualmente repetirás esa experiencia limitada que has adquirido, una y otra vez. Aprendes mucho al principio, pero luego te estancas. Por otra parte… ¿Qué pasará cuando tu limitada experiencia sea obsoleta? No valdrá para nada.

* Conseguir un empleo es como alistarse en un programa de domesticación para humanos en el que aprendes a ser una buena mascota. Si sientes que debes ganar más dinero, debes sentarte a rogarle a tu jefe que te de más galleticas.

* Casi la mitad de tu salario se va en impuestos. El sistema de impuestos está diseñado para disfrazar lo mucho que realmente estás “donando”, porque la gran mayoría de los taxes que son cancelados por quién te emplea son deducidos de tu salario. Hasta el alquiler de la oficina lo pagas tú. Al final, te terminan pagando sólo una pequeña fracción del valor real que generas, de hecho, probablemente tu sueldo podría ser tres veces mayor pero ese dinero jamás lo verás porque se va directo a los bolsillos de otros. ¡Que generoso eres!

Si en los actuales momentos eres un empleado bien adiestrado y bien condicionado, es muy probable que tu reacción ante las líneas anteriores será defensiva. Todo es parte del condicionamiento. Pero considera que si todo lo que dije no fuese verdad, entonces tú no tendrías ninguna reacción emocional frente a ello. Esto tan sólo es un recordatorio de lo que tú ya sabes. Puedes negar la jaula en la que te encuentras todo lo que quieras, pero aún así, la jaula seguirá existiendo. Tal vez todo esto ha sucedido tan gradualmente que ni siquiera te habías dado cuenta, hasta ahora… eres como la langosta que disfruta su baño de agua tibia.

Sin embargo, cualquier emoción -incluso la confusión- es mejor que la apatía. Si trabajas fuerte sobre tus emociones en lugar de reprimirlas, pronto emergerás hacia la puerta de la valentía. Y luego, tendrás la voluntad de hacer algo respecto a tu situación y empezarás a vivir como el ser humano poderoso que deberías ser en lugar de ser la mascota domesticada que has sido hasta ahora.

Como dije, algunos de los argumentos expuestos en el artículo son muy radicales, incluso fatalistas. Porque vamos a ver, si bien es cierto que sucede con frecuencia, esa idea de que el jefe siempre será un cabrón miserable enviado por Lucifer para hacerte la vida imposible y explotarte hasta verte caer de rodillas -implorando misericordia- me resulta un poco pesimista. Sin embargo, estoy convencido de que a cada quién le llega la hora de emprender un proyecto personal, mucho más provechoso, que le permita sacarle punta sus habilidades; que le otorgue pleno control de su tiempo y no lo confine a un cuartico de 1 x 1. Que le permita ser feliz, sentirse libre y orgulloso pues.

Hacia allá voy.