EN BUENOS AIRES: Ché, no aplaudan

por gustaborracho

BAIT Hostel, 1:30 a.m.

Recién estamos llegando y aprovecho que hemos pillado el wifi en el hostal para hacer un rápido, muy rápido update de nuestro primer día en Buenos Aires. Así que comenzaré desde el principio…


Salimos de Barquisimeto a las 11:00 a.m. en un vuelo de Acerca. En el camino conocimos a Carolina, un mujerón con quien compartimos luego de llegar a Maiquetía (no hay fotos con ella, sólo unos videitos que quizá suba al youtube más adelante). Antes de abordar nuestro vuelo en Caracas conocimos a Lise, una chica de Dinamarca que pasó 3 meses en Venezuela haciendo labor social (dando clases de inglés en la Gran Sabana). Intercambiamos e-mails y finalmente, a las 5:00 p.m., salimos en un vuelo de TACA y llegamos a Buenos Aires (luego de una escala en Lima, Perú) a las 3:00 a.m.

Al aterrizar, un grupo de personas sentadas hacia el frente del avión empezó a aplaudir, como celbrando el hecho de que el avión había llegado a tierra, sano y salvo. Un argentino que estaba sentado junto a nosotros, al vernos igual de asombrados y confundidos por los aplausos, no hizo otra cosa más que exclamar: “¿por qué aplauden? ché, no aplaudan… por favor… no aplaudan.. ¿víste che? esos son los inadaptados de adelante.”

En fin, pillamos un taxi directo al Hostal, dejamos nuestras maletas y nos fuimos derechito a un bar llamado “Conjuros”que queda a 20 metros de nuestro hostal. Allí conocimos a Paula, la camarera, que casualmente cumplía años ese día. Brindamos con una Isenbeck (1000 cm3) y una Warsteiner (1000 cm3). A las 6:00 a.m. regresamos al hostal (yo algo ebrio) y finalmente descansamos un par de horas.


Despertamos a las 10:00 a.m. y de una vez pa’ la calle. Almorzamos en “Romario” (extraño que en Argentina haya un restaurant con nombre de futbolista brasilero), un sitio ubicado en Palermo Viejo, que vende pizzas y sandwiches, suena música de “Los Fabulosos Cadillacs” y reparte a domicilio bien sea en una camioneta, o con un chico en rollers (patines en línea). En “Romario” conocimos a Rocío, una argentina preciosa, con la que podría casarme ya. No tenemos fotos de ella, pero si un video que cuando lo editemos lo verán.

Seguimos hacia Corrientes y tiempo después, a eso de las 9:00 p.m. comimos en un sitio llamado “Farándula”, que por cierto, de farándula no tiene nada. Allí sólo hay mesoneros con look clásico de los años 80’s y nada más. La comida estuvo regular… Ram pidió un bife de costilla (súper suave) y yo una milanesa de ternera (nada buena). Por comer en “Farándula” nos perdimos una obra de teatro llamada “Dame Morbo”, que supuestamente es una crítica humorística hacia el teatro. Que se yo, algo así nos dijo la chica que nos invitó a la función, la cual esperamos ver el sábado que viene.

Cerramos el día con unas Quilmes en un bar llamado “PorteZuelo”, ubicado en Recoleta y luego en otro cerca de Palermo. Llegamos al hostal a las 2:00 a.m. y despertamos a las 9:00 a.m., para ir directo a San Telmo. Allí pasamos el mejor de nuestros días en Buenos Aires, hasta ahora.

Quisiera escribir más al respecto, pero ya son la 1:30 a.m. y me quiero ir a dormir.
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