¡Doctor, yo no quiero salir en television!

por gustaborracho

Insisto, el día debería tener más horas hábiles. Las que están disponibles en estos momentos parecen no ser suficientes para atender los compromisos de un trabajador clase media-baja promedio como yo. Por más que intento planificar las cosas, siempre hay algo que queda pendiente. Peor aún, quedan cosas pendientes y surgen otras imprevistas.

Hoy, por ejemplo, además de atender las típicas cosas que surgen en la agencia tuve que posponer la cita que tenía prevista en el otorrinolaringólogo para ir a donde Marco, que me iba a ayudar con unas ilustraciones súper importantes que deben estar listas mañana en la noche. En lugar de llegar a las 6:00 p.m., como habíamos acordado, llegué a las 6:45 p.m. porque a las 5:45 p.m. Juan Andrés me pidió que nos reuniéramos para hablar de negocios radiales. Estando allá, surgieron 2 ó 3 trabajos más que atender. Uno de ellos muy urgente, que debe ser entregado el miércoles y no podremos empezar a trabajar en ello sino mañana, si acaso.

Continúo. En la casa club de Marco a las 6:45 p.m. Mientras él ilustraba el encargo, le coloqué el disco debut de Wolfmother para animarlo. A mí me parece muy bueno, pero a Marco no tanto. De hecho, creo que si le hubiese tocado calificarlos en ese momento, habría levantado la mano con un cartelito en blanco. No le gustó que se parecieran a The White Stripes (“Apple Tree” y “Joker & The Thief” tienen un feeling muy Jack White), no le gustó la flautica tipo Jethro Tull que grabaron en “Witchcraft” y no se emocionó al escuchar “Mind’s Eye”, uno de mis tracks favoritos. En resumen, la idea de animarlo con el disco de “Wolfmother” fue pésima. Terminamos escuchando Ozzy.

Salí de la casa club a las 8:00 p.m. y de vuelta a la reunión que había dejado a medias. Más vale que no. Se unió a la lista de cosas pendientes una más, la cual debo atender mañana en pleno horario de oficina. Y supuestamente no puedo faltar. Mientras pienso como resolver la situación, paso por el programa de Juan y me consigo con un pocototón de mujeres en shortcitos corticos, escotes, cabello secado, tacones altos y adhesivos marrones en la nariz. Son modelos, no hay duda. Eran todas las candidatas al Miss Centro-Occidental, que estaban promoviendo el evento e invitando a la gente a seguirlo muy de cerca.

Me quedé en el studio unos minutos, para ver que pasaba porque en esos programas en los que hay tanta gente siempre pasan cosas que te hacen sonreír. Y así fue. Recreo para ustedes la escena:

Poco más de 20 candidatas, entaconadas y nerviosas a las puertas del studio principal de Promar TV. Están en una pequeña sala, así que se amontonan rápidamente. Chicas van, chicas vienen y de pronto surge de las sombras un tipo vestido de negro que las empieza a ubicar, formando una especie de fila india. ¿Bajo qué criterio? No sé. Sólo las iba colocando una detrás de otra, algunas más hacia atrás y otras hacia el frente… creo que las más bonitas iban primero y las menos agraciadas después. Finalmente les da el visto bueno y empiezan a entrar… ¡en el aire!… y allí empiezan a aparecer las bellas candidatas. Se ubican en los sitios que les tienen asignados mientras “discretamente” ponen todo en su lugar… sostenes, faldas y adhesivos nasales. Todo en orden.

Transcurren los primeros minutos del programa y llega un lote de rezagadas, que entran al set con cierta timidez, como ligando que el hombre de negro y su fiel asistente no las regañe en público. Aprovechan el corte y se incorporan como pueden. Algunas de pie, otras sentadas en el sofá y otras más en unas sillas altas. Detrás de cámara están el hombre de negro y su acompañante, vigilando cuidadosamente cada detalle. De pronto, uno de ellos levanta la ceja y empieza a hacerle señas a las chicas. El tipo se mueve hacia un lugar visible, posa sus manos a la altura de la cintura, coloca un pie hacia adelante, otro un poco más atrás y de pronto asume una posición que pudo haberle ganado al hombrecillo el título de Miss Fotogénica.

Las chicas miraban a la cámara, miraban a Juan Andrés, miraban a Gaby y miraban su profesor de fotopose, que ahora tenía forma de tasa para tomar consomé. De esas que tienen dos asas. Repetían el proceso con cierto nerviosismo, pero sonrientes. Con la típica sonrisa de modelo que nadie se cree. El tipo insistía en indicarles la postura correcta mientras que el hombre de negro, con la voz aguda que caracteriza a este tipo de gurús del modelaje, reforzaba el mensaje “discretamente” a otro grupo de chicas… glamour, estilo, pecho al frente, espalda derecha, barbilla en alto, manos en las caderas, sonrisa, piernas cruzadas, paz mundial, etc.

Da risa ver a estos tipos posando detrás de cámaras, mientras que las chicas trataban de seguirlos sin perder la “naturalidad”. Algunas, por supuesto, no lo lograron. Sin embargo, lo mejor de todo fue ver a “el doctor” (que me imagino se ha hecho millonario a punta de implantes y cirugías estéticas pagadas por estas muchachitas) obligando a una chica que no quería entrar al studio porque tenía la nariz repleta de esos adhesivos marrones que les colocan cuando las acaban de operar. El doctor la llevaba tomada de un brazo, mientras que la chica murmuraba “no doctor, yo no quiero salir así, me da pena… no, no, no doctor, por favor… yo no quiero salir así… (sollozo)… no, por favor”. Fue muy divertido.

Ojalá me vea en medio de este tipo de escenarios con más frecuencia. Si es con una de esas candidatas, pues mucho mejor.

P.d.: Las Mac y el blogger no se llevan bien. En el título falta un acento y las negrillas/cursivas no las puedo activar desde aquí, así que las verán con menos frecuencia de ahora en adelante.