¿Dónde está el chofer?

por gustaborracho

Estoy desecho. Mudarse no es tarea fácil y menos cuando el tiempo no está a favor, sin embargo, creo que en líneas generales todo está bien. El trayecto de Barquisimeto a Caracas (o viceversa) en Aeroexpresos Ejecutivos es una desgracia, tanto por lo lento del recorrido como por las personas que se sientan cerca/junto a mí. Por ejemplo, hoy estaba a mi lado una chica que presumo trabaja en una funeraria y a mitad de camino decidió compartir con la señora que estaba junto a ella (y con todos los que estábamos cerca) los detallitos de su laburo. Esta fue más o menos la conversación:

Acompañante: … mi hermano me contó que a mi papá, cuando murió, en la funeraria le metieron como una vara… ¿sería para rellenarlo?

Chica Funeraria: No, no creo… por lo general lo que hacen es que los abren, les sacan las víceras… más que todo los riñones y el hígado… y luego les abren un hueco en la cabeza, les rebanan el cerebro y luego los cosen.

Acompañante: Ay Dios. No sé, mi hermano me dijo que fue horrible… que le metieron como una vara…

Chica Funeraria: que raro… bla, bla, bla.

Cuando la conversación empezaba a ponerse más descriptiva, procuré enfocarme en la película que tenían puesta en el autobus, que a decir verdad no era la mejor opción para una unidad repleta de señoras mayores y niñitos pequeños. El chofer del autobús, en un derroche de buen gusto e innegable sutileza, decidió amenizar la jornada con una película malísima de unos ratones animados que luchan por regresar a su casa o que se yo y luego, para variar un poco la tónica, dejó caer “The Condemned”, una peli que cuenta la historia de Jack Conrad, un prisionero condenado a muerte que es invitado a participar en un juego mortal: adentrarse en una especie de isla desierta repleta de cámaras de TV y competir con otros 9 prisioneros para alcanzar su libertad. En pocas palabras, 10 tipos en una isla asesinándose sin compasión mientras que un productor de TV transmite todo por internet y se emociona a medida que va aumentando el raiting del show. Sin lugar a dudas, un film para toda la familia.

De hecho, apenas empieza la peli, Conrad le entra a coñazos a 3 tipos y los vuelve mierda; luego uno de los helicópteros que se encargaba de lanzar a los participantes en la isla, se equivoca y deja caer a uno de ellos sobre una estaca que lo atraviesa de punta a punta y más adelante, otro de los participantes (un viejo como de 50 años) recontracoñacea a una chica como de 30, pero ésta aprovecha un descuido de su atacante y le clava una estaca en la yugular y luego activa una bomba que desaparece al tipo inmediatamente mientras que ella se repone, un poco adolorida. Todo eso en menos de 20 minutos. La reacción del público estuvo lejos de ser una ovación de pie… señoras indignadas por la violencia, madres tapándole los ojos a sus pequeñas criaturas mientras que ellos luchaban por no perderse ni un sólo segundo de la acción, adolecentes indiferentes y niños un poco más curiosos, que preguntaban a sus padres por qué eso o por qué aquello, dejándo sin palabras a los pobres señores que balbuceaban respuestas sin sentido. Para colmo, al chofer lo paró una patrulla de tránsito porque aparentemente iba a exceso de velocidad, lo que atrasó nuestra llegada por lo menos 30 minutos. No sé como al llegar no sacaron al chofer de la cabina para reventarlo a patadas, por idiota.

Finalmente el autobús llego a Caracas, a eso de la 1.30 pm. Fui a Wendy’s de La Castellana (que es una mierda, pero era la opción más cercana) y a las 2:00 pm estaba en BBDO para mi primer medio día de trabajo. El equipo está fino, la agencia mucho más grande de lo que esperaba y los planes a desarrollar realmente me animan, así que veremos en que para todo esto. De ser conveniente, tal vez haga algunos post que reflejen un poco lo que se hace allí adentro… o quizá no. We’ll see.

Por ahora, dejo esto hasta aquí y me voy a dormir. So long everybody.