Tilingo, Tilingo

por gustaborracho

Bien, bien… aquí vamos, de nuevo. Los vecinos del barrio no paran de fiestear y todo se oye tan claro que a veces pienso que alguien dejó un radio encendido bajo mi cama, a propósito, sólo para molestarme. El viernes fue la alarma de un carro -que no paró de sonar durante la madrugada- y anoche fueron los del barrio que está justo a espaldas del edificio donde vivo, quienes aparentemente organizaron una especie de “guerra de minitecas” casera, que disparó hacia nosotros las más pintorescas piezas de salsa erótica y afines, hasta las 3 ó 4 am. Luego, a las 7 am, los DJ’s fueron relevados por un selecto grupo de animados deportistas que salió a la cancha de basket para disputar una amigable partidita dominguera, que incluyó un sinfin de gritos, mentadas de madre y frases populares que no repetiré aquí por respeto a los innumerables lectores de este blog.

A las 9 am abandoné la idea de dormir hasta tarde, me dí por vencido y desde entonces, el día ha transcurrido tranquilamente. Los del barrio seguramente están exhaustos -no es para menos, estuvieron despiertos toda la noche mientras que el resto de Caracas hacía su mejor esfuerzo por ignorarlos y domir- y yo, como todos los domingos, simplemente no consigo que hacer con tanto tiempo libre. Empecé viendo The Shooter (la peli está bien), luego Shrek 2 (la tengo pausada en este momento) y le seguirá Daft Punk Interstella 5555: The 5story of the 5ecret 5tar 5ystem, un musical animado de origen japonés que recrea visualmente lo que Daft Punk consiguió plasmar en su disco Discovery… Cada track del disco da origen a un episodio y juntos cuentan la historia del secuestro y posterior rescate de una banda de pop interestelar. Todo el rollo detrás de Interestella 5555 es fascinante, así que léanlo aquí.

Por otra parte, estas primeras semanas en Caracas han sido de provecho, como no. Ya los primeros trabajos en BBDO empiezan a tomar forma, los planes para el GustaPOD siguen su camino y personalmente, terminé de entender que la gran mayoría de las veces la gente dice y promete cosas sólo con la intención de jamás tener que cumplirlas. Por ejemplo, frases como: “cuando vengas a caracas, llámanos para que salgamos” o “tienes que venir a caracas, no te pierdas” seguramente fueron pronunciadas con los dedos cruzados, tal como lo haría el niñito insoportable de “Mi Adorable Criatura”. Desde el principio, todas esas amables invitaciones fueron puras pamplinas. Sin embargo, como hice el firme propósito de ser más tolerante y menos prejuicioso con la gente, a regañadientes me puse el traje de gala para asistir al bautizo de un niño que estaba muerto antes de nacer.

Ok, lo sé, la última frase fue un poco dramática pero seguramente les da una idea de como termina la historia. Cuando finalmente llegó el momento de rescatar esas invitaciones, propiciar nuevos encuentros y demás situaciones, los iconítos de messenger levantaron los cartelitos de “ausente” y “vuelvo enseguida”, los celulares pronto se apagaron y todo quedó tal cual se esperaba. De hecho, me escondí detrás de una fuerte barrera para evitar que me llevara por delante una de esas bolas de pasto que recorren rápidamente los pueblos desiertos en las películas de vaqueros. Cuando las ví alejarse, salí de allí y seguí mi camino, sin un sólo rasguño.

Bueno, quizá uno o dos, pero ésos se curan con un beso y un pastel…