¿Y tú, no bailas?

por gustaborracho

Ayer, mientras escuchaba boogaloo con los panas en Barrabar y veía a unas cuantas parejas bailar de aquí para allá al ritmo de Ray Barreto, tuve esta pequeña revelación que me hizo reflexionar por unos minutos: El baile es una esfuerzo egoista para intimidar a los que jamás encontraron la forma de moverse armónicamente de la misma manera en que lo hacen estas sectas bailarinas, que aparentemente tienen una técnica estricta para contonearse desaforadamente dependiendo del ritmo que sea amplificado por las cornetas de una discoteca, tasca, bar o lugar afín.

¿Por qué tiene que haber una forma particular de bailar salsa? ¿Acaso es necesario que existan toda esta especie de parámetros tan marcados que determinan -ante los ojos de muchos- si eres bueno o malo con tal ritmo? Por supuesto, hay gente que nació para bailar y sus movimientos en la pista los hacen lucir geniales, pero el resto de nosotros, por más que tratamos de hacer alguna serie de movimientos más o menos lógicos, siempre parecemos estar a destiempo. Eso, particularmente, me divierte. Y bastante. De hecho, lo hago todo el tiempo aunque no precisamente por gusto, más bien por defecto. De cualquier forma, me resulta gracioso terminar bailando un poco distinto a los demás cuando lo que trato es de seguirles el paso. Cuestiones dinámicas, supongo.

Claro, esa situación deja de ser divertida cuando la chica que te gusta espera que bailes igual o mejor que ella. Es ahí cuando realmente desearía que el baile -como conjunto de pasos ordenados y meticulosamente sincronizados en función de un ritmo particular- no estuviese tan bien posicionado en la mente de los mortales. Típico que estás hablando con ella, ríen juntos, descubren que tienen cosas en común, rien de nuevo y de pronto, sin previo aviso, el DJ decide que es hora de pinchar un largo set de merengue. En ese momento, el tipo que inventó el baile sale al patio de la casa con su tobo en la mano, abre la llave del agua fría, lo llena hasta el tope, luego corre hacia donde estás y con todas sus ganas lo vacía sobre tí mientras sus estruendosas carcajadas resuenan durante horas. Hijueputa set de merengue. Por supuesto que al empezar la primera nota, la chica sonríe e insinúa una bailadita haciendo movimientos cortitos con los hombros, para adelante y para atrás, como diciendo: “¡vamos idiota, no ves que tengo ganas de bailar!”.

¿Que más queda? Saltar al terreno y hacer el mejor esfuerzo posible. La cosa está en que yo particularmente no puedo dar todas esas vueltas… por delante, por atrás, con la manito en la espalda, entrelazados, con los ojos cerrados, con la zurda; que va, esa vaina yo no logro hacerla. O me concentro en los pasos, o veo a los ojos a la chica en cuestión y le sonrío, o me preocupo por coordinar las vueltas, pero las tres cosas a la vez no logro concretarlas. Quizá por eso los seguidores de los ritmos electrónicos y los fanáticos del rock n’ roll se divierten tanto en sus rumbas y conciertos… simplemente cada quien anda por su lado y manifiesta su euforia de la manera que mejor le parece, sin atender a ninguna lista de movimientos claves. No importa si bailas drum n’ bass, electro, techno o house de la misma forma; tampoco importa si sacudes la cabeza en círculos, levantas la mano y haces los cachos del diablo, escupes sangre y muerdes murciélagos, saltas o te quedas estático viendo a tu banda de rock favorita. ¡Da igual! Hagas lo que hagas siempre va a estar bien.

Ahora bien, cualquiera puede venir a decirme que cada quien es libre de bailar como quiera porque a fin de cuentas no estamos obligados a seguir esos parámetros fascistas imperialistas mediáticos que nos impone el capitalismo atroz, lo cual es cierto. Sin embargo, como hay gente que sí domina todas esas técnicas bailarinas y otras no, siempre va a haber una desigualdad estética en la pista que causa algo de ruido. Ideal sería que no existieran patrones de baile y cada quien lo hiciera de la forma más absurda posible pero vamos, hay un montón de cosas que serían ideales si algo diferente a lo actual sucediera, así que mejor sigo practicando y me preparo para sacudir la pista de baile este fin de semana. Salud.