Fiebre del lunes por la mañana

por gustaborracho

Hoy parece que será un buen día. Apenas son las 9:20 am y ya este lunes -extrañamente- me ha regalado un par de buenos momentos, que además tuvieron su respectiva antesala. Ésta se desarrolló en la cocina de mi casa entre las 7:20 am y las 8:30 am, mientras preparaba algo de café y desayunaba al ritmo de The Who. Un espléndido banquete, si señor.

Luego salí de casa y tomé un autobús que normalmente prefiero pasar por alto, básicamente porque da más vueltas que las estrictamente necesarias para llegar a la estación del Metro a la que voy todos los días, pero por alguna razón hoy decidí darle una oportunidad al carrito y la sorpresa fue estupenda: el chofer estaba escuchando un disco con piezas de los Four Tops y bandas con un estilo similar a las que formaron parte de Motown (o Tamla-Motown, como era conocida esta clásica discográfica fuera de los EEUU) es decir, música hecha por afroamericanos que de alguna manera reflejó en su momento una importante integración racial.

No me lo podía creer. Allí estaba yo, escuchando doo-woo/soul/pop en una unidad de transporte público venezolano que parecía estar poseída por el buen gusto. Me sorprendió tanto que llegué a la oficina y le envié un correo a los socios de Robert Ripley contándoles lo que me pasó esta mañana y éstos, inmediatamente, me respondieron exigiendo un poco de respeto, explicándome que el trabajo que llevan haciendo desde 1918 es totalmente serio y pidiéndome, de forma poco amistosa, que fuera a tomarle el pelo a cualquier otro mortal, escribiendo un perfil interesante en Facebook o suscribiéndome a uno de esos foros que abundan en internet, donde miles de personas se llenan la boca diciendo que vieron a Elvis Presley en algún lugar del planeta. Bah, pamplinas.

Lo otro que me hizo sonreir esta mañana fue el gesto de un desconocido en la estación de Metro, que frustró el escape de una moneda que cayó al piso mientras yo lidiaba con el ticket y los otros 10 circulitos de 50 Bs. que me dieron de vuelto en la taquilla. El pana tomó a la desertora, esperó que yo terminara de organizar a sus compañeras y amablemente me la devolvió. Sí, quizá parece una tontería, pero creo que nos hemos convertido en seres tan indiferentes y egoístas que este tipo de cosas afrotunadamente logran romper -aunque sea por unos segundos- el trance individualista en el que nos sumergimos cada cierto tiempo.

En fin, ya transcurrieron 90 minutos desde el momento en que empecé a escribir este post (una breve reunión de status se interpuso) y considerando que esta noche finalmente podremos jugar futbolito (tal vez las 10 chicas de la vez pasada estén cuando lleguemos), me pongo a pensar que después de todo, los lunes sí podrían ser divertidos. ¿O no?

Update:
11:15 pm
Justo cuando uno piensa que las cosas no pueden salir mal… no salen. Tal como se esperaba, este lunes en particular estuvo bien fino, con juego de futbolito incluido (aunque sin las chicas y sus franelas mojadas) y una jornada de trabajo divertida que transcurrió rápidamente. Que vengan más lunes así, por favor.