Deposítelo, pero no me hago responsable

por gustaborracho

Después de la calma viene la tormenta. Hoy el día fue un desastre y estuvo lleno de pérdidas de tiempo y gente incompetente que hizo su mejor esfuerzo por eliminar hasta el último destello de tranquilidad y buena vibra que dejó el primer día de Octubre.

Todo empezó temprano, cuando ingenuamente tomé de nuevo ese autobús que suelo obviar en las mañanas, pensando que tal vez se repetiría la historia de ayer. Fue un error, por supuesto. El autobús estaba conducido por un señor de 60 años más o menos, que tenía la paciencia necesaria para conducir a 5 Km/h pero no la suficiente para evitar una absurda discusión con uno de sus pasajeros. La persona en cuestión -una señora mayoricta- le reclamó al conductor por haber incluido un billete estropeado en su “vuelto”. Pensé que sería un pequeño roce pero en segundos la cosa se convirtió en una insoportable discusión que incluyó elementos de lenguaje tipo C y un par de gestos obscenos. Lo peor es que millones de padres en el mundo siguen exigiéndole a sus hijos que sigan el ejemplo de “los mayores”. No hay vuelta atrás, nos estamos yendo al demonio.

El segundo incidente sucedió a mediodía, en el banco. Fuí a depositar un cheque a mi tarjeta de crédito prepagada (que sólo uso cuando viajo o compro cosas por internet) y cuando llego a la taquilla, la cajera me dice que no puedo hacer la operación porque el cheque debe ir a nombre del banco y no del titular de la tarjeta, en este caso, yo. Me pareció raro porque tengo 3 años haciendo ese tipo de operaciones y nunca había tenido problemas, así que le pido a la chica que por favor consulte con algún superior, sólo para estar seguros. La cajera se dirige al Sub-Gerente del banco y éste le dice que no hay manera de realizar el depósito con el cheque a mi nombre, así que la chica regresa y me explica lo que recién les conté. Ya en ese momento entendí que si quería salir rápido de allí, tendría que hacer las cosas yo mismo así que fui hacia el Sub-Gerente y tuve una conversación, más o menos así:

– Buenas tardes señor, quería hacer un depósito a mi tarjeta de crédito prepagada y la cajera me dijo que usted le dijo que no puedo hacer la operación porque el cheque tiene que ir a nombre del banco y no del titular de la tarjeta, que soy yo. ¿Es eso cierto?

– Sí, todos los cheques que sean para pagar Tarjetas de Crédito deben hacerse a nombre del banco.

– Entiendo. Sin embargo, mi tarjeta de crédito es prepagada, es decir, dice Master Card pero en realidad funciona como una tarjeta de débito ya que el banco no puede financiar ninguna de mis compras. Por eso las llaman prepago, ¿sabía?

– Sí, pero usted quiere pagar su tarjeta de crédito y eso sólo puede hacerse en efectivo o depositando un cheque a nombre del banco.

– A ver, amigo, trataré de explicarme mejor. Mi tarjeta de crédito es prepagada, funciona así: yo le deposito dinero para poder usarla porque el banco no puede financiarme nada, de hecho, si quiero comprar algo cuyo precio supera el monto que tengo disponible en la tarjeta, sencillamente el banco rechaza la operación. En teoría es una tarjeta de crédito, pero en la práctica es una tarjeta de débito. Lo que quiero es sumarle dinero al saldo que actualmente tengo disponible para así poder comprar un par de cosas en internet.

– Si, pero tiene que hacer el cheque a nombre del banco.

– ¿Pero cómo coño voy a emitir un cheque a nombre del banco cuando no les debo nada? Este depósito que quiero hacer no es para pagar una deuda asociada con un crédito, es para aumentar el “límite” de mi tarjeta, porque es una tarjeta prepagada. Ahora si me entiende, ¿verdad?

– Bueno señor, yo le hago el depósito pero no respondo.

– Mira idiota, yo vengo acá porque veo que sobre tu mesa hay una plaquita que dice Sub-Gerente y pensé que conocías la mecánica de las operaciones que la gente comúnmente hace en este banco. No sólo eres un incompetente por no tener idea de como funcionan las cosas acá, sino que además tienes la actitud de un niño de 10 años. ¿Cómo me vas a decir que tú vas a depositar el cheque pero no te haces responsable? Precisamente, tu deber es hacerte responsable por las cosas que suceden acá y si tienes dudas respecto a lo que se puede o no se puede hacer, consúltalo y preocúpate por solventar el problema. Yo tengo 3 años depositándole a mi tarjeta con cheques a mi nombre, así que levanta ese teléfono que tienes sobre la mesa y llama a quien tengas que llamar para asegurarte de que este cheque que voy a depositar termine abonado a mi tarjeta de crédito, ¿entendido?
– (silencio, media vuelta y caminata hacia la caja)

Cinco minutos después, el deposito estaba hecho aunque el Sub-Gerente me amenazó -desde lejos- diciéndome que seguro lo iban a devolver en “Compensación”. No siendo suficiente, la página de Central Banco Universal me da un error cuando trato de verificar el depósito a través de su inútil página web. Vaya banco de mierda.

El destino me cantó el tercer strike al final de la tarde, en el Metro. No compré mi boleto de regreso porque las 2 taquillas de ventas estaban cerradas, aparentemente debido a un problema técnico y como no estaba dispuesto a esperar 20 minutos a que arreglaran las máquinas, decidí dejar la compra para más tarde. Claro, no debí hacerlo. A las 6:45 pm llego al Metro y la cola era anormal: 60 personas, más o menos, todas en fila india frente a la única taquilla que estaba operativa. Además -y como era de esperarse- ninguna de las máquinas dispensadoras de boletos funcionaba. Duré entonces 20 minutos en una cola para poder comprar mi ticket de regreso, mientras afuera llovía y la energía eléctrica jugaba a las escondidas cada tanto tiempo.

Me subo al tren, lidio con los empujones que suele regalarnos Chacaíto, llego a Plaza Venezuela y camino hacia la parada del Metrobus que me deja a 1 cuadra de mi casa. ¿Cuál fue la sorpresa? 30 personas esperando en fila. Lo peor no fue eso, sino la hora y media que demoró el puto autobús en llegar. Luego, 25 minutos más para recorrer las 7 cuadras hasta mi casa. Un desastre.

Finalmente llegué a casa, enciendo la compu y sorpresa: no hay conexión a internet. ¡C** de la p*** madre! Reviso el router y está bien, chequeo los cables y todo está en orden; sin embargo, la señal no aparece. En un ataque de ira, desconecto todo y vuelvo a enchufarlo luego de unos segundos. Unas lucecitas aparecen tímidamente en los aparaticos y rápidamente la señal regresa a su puesto de trabajo, justo a tiempo para darme la oportunidad de escribir esto antes de irme a dormir. Será hasta mañana.

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