Piratas del Caribe

por gustaborracho

Para nadie es un secreto que la piratería musical en nuestro país está fuertemente establecida, incluso más que la educativa. Y eso ya es bastante decir. Ninguna calle de Venezuela está libre de esos pequeños tarantines de anime en los que se despliegan, sin ninguna vergüenza, cientos de CD-R con portadas mal impresas y una calidad de audio prácticamente nula. Los compran los policías, los ejecutivos de empresas, las secretarias, los heladeros, las amas de casa, los estudiantes, las señoras que hacen tortas para vender, los panas que alquilan teléfonos en la calle, las modelos de revistas de moda, los animadores de programas de Lotería y hasta las turistas europeas que visitan Venezuela en intercambios culturales. Sí, europeas gastando su dinero en compilados piratas que tienen en la portada fotos de chicas en trajes de baño diminutos, saboreándose sádicamente, como con ganas de seducir a los compradores.

El domingo, mientras esperaba el Metro en Chacaíto, un par de chicas rubias y medio gorditas se pararon a mi lado y empezaron a hablar en un idioma que no comprendí, pero que luego de ver la cantidad de saliva que salpicaban al pronunciar sus palabras, asumí que era alemán. Les pregunté y en efecto, eran de Dresden. Me contaron que estaban en Venezuela por un intercambio con no sé cuál fundación cultural y por lo que pude ver, entre las cosas que planean llevar de vuelta a casa están unos 8 ó 9 discos de merengue, reggeton y salsa erótica. Piratas todos, por supuesto. Este pequeño episodio me ha hecho pensar… ¿qué piensa un europeo cuando ve estas mini tiendas portátiles en la calle? ¿Qué les pasa por la cabeza cuando ven las portaditas calientes que acompañan los discos? ¿Será que los compran pensando que es una especie de audiolibro sexual? ¿En qué piensan cuando prueban el disco y descubren que sólo se escucha un solo canal o que sólo suena la mitad de los intrumentos que fueron grabados? Justo cuando me decidí a preguntarles, llegó el tren y cada quien siguió su camino pero seguro que algún europeo lee este blog y tarde o temprano nos echa el cuento.

Está de más decir que las opiniones locales también son bienvenidas, así que adelante.

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