No tengo un títular para este post

por gustaborracho

Ross está en Los Angeles (tomándole fotos a Kirk Hammet y a Paul Stanley, por separado, creo) y en su post del 11 de Octubre, afirmaba haber visto a la mujer más bella del mundo en un restaurante llamado Ago. Ross reflexionaba diciendo“ojalá hubiese tenido el coraje para hablarle. Por supuesto, no lo tuve, así que me pasé toda la noche mirándola”. No lo culpo, yo soy igual. A veces veo a una de estas mujeres que parecen tener esos detalles que me gustan y en lugar de acercarme y procurar una conversación, me quedo callado y veo desde lejos.

Quizá el problema está en que pienso las cosas demasiado, me planteo toda clase de escenarios pesimistas, pienso en frases divertidas para propiciar un primer contacto y luego me imagino las posibles respuestas (todas negativas, por supuesto). Al final, la situación se convierte en una especie de toma y dame personal que suspende el juego por lluvia cuando el cielo ni siquiera se ha teñido de gris. Una completa torpeza, ya lo sé.

Lo peor es que trato de hacerme la idea de que nada malo puede pasar y justo en ese momento, algo malo pasa. Vamos, no son cosas trágicas pues, pero si movimientos extraños que me hacen desistir. Por ejemplo, llega un tipo con pinta de luchador de jiu-jitsu y le agarra la mano, o veo que a pesar de que la chica parece estar sola, en la mesa hay 2 bebidas; o tiene un anillo de casada (que tampoco importa mucho), o de pronto se acerca a la barra y le da unos besitos al barman que me está sirviendo los tragos o en el peor de los casos, la chica camina hacia el baño y termina metiéndose en el de caballeros. Qué se yo, he visto de todo y esos antecedentes me han hecho ser un poco más cuidadoso a la hora de construir ese complicado puente entre la bella y la bestia. Ok, bueno, ya sé que no soy tan grande… digamos la “pequeña bestiecita” entonces. ¿Vale?

Sin embargo, y a pesar de todo lo que les he contado antes, ayer pasó algo diferente; extraño, diría yo. Ayer ví a una de las mujeres más hermosas del planeta Tierra y a diferencia de Ross, tuve el valor de acercame y hablarle. Creo que su post fue como una palmadita en la espalda, que me animó a iniciar una rápida conversación con esta hermosa alemana que junto con un lote de europeos(as) vino a Venezuela en un intercambio cultural de esos que hace el Rotary Club. Los que siguen este blog pensarán que estoy repitiendo historias porque la semana pasada me topé con unas alemanas que también estaban acá en un plan similar, pero no se equivoquen, la chica de ayer no escupe al hablar y es mucho más linda que las gorditas que conocí en el Metro.

En fin, como les dije, no soy bueno armando esos planes de ataque sorpresivos para interceptar a las mujeres como lo hacen buena parte los panas que conozco, pero hoy pasó algo y cuando me di cuenta, ya estábamos intercambiando números de teléfono y acordando mantenernos en contacto durante el año que ella estará en Venezuela, así que después de todo, el acercamiento no estuvo tan mal. Ojalá que prospere, amén.