Prohibido decir groserías

por gustaborracho

El fin de semana ha transcurrido entre ron (que me aniquiló este fin de semana, por cierto), mensajes de Twitter, documentales descargados desde Stage6 y el cuento erótico que estoy tratando de escribir para el concurso de Urbe Bikini. Según recuerdo haber leído en la última edición de la revista, el cuento debe tener entre 4500 y 6500 palabras… yo apenas llevo 1000 y lo peor de todo es que no me siento muy cómodo escribiendo vainas eróticas. No me divierte. Sin embargo, me he propuesto desarrollarlo hasta el final y con una condición: no referir a escenas/situaciones de sexo explícito, porque digamos que desde mi punto de vista, esa es la vía más fácil.

Entonces, la meta es escribir un cuento erótico sin tener que usar de forma recurrente palabras como “teta”, “culo”, “bukkake”, “cuca” o cualquiera de las que se ocurren en primera instancia cuando pensamos en sexo. Creo que por los momentos, la cosa va bien. No digo que el cuento o la historia vayan bien, me refiero al cumplimiento de la regla que me impuse respecto al contenido. La trama la estoy desarrollando a medida que se me ocurren cosas y a pesar de que tengo un camino más o menos trazado, no tengo muy claro de que manera recorrerlo. No sin decir “teta”, “culo”, “bukkake” o “cuca”. Pero bueno, nadie dijo que sería fácil así que ya veremos. De momento, lo único que me interesa es terminarlo a tiempo (lo recibirán hasta el 30 de noviembre) y desarrollarlo a modo de ejercicio, con los parámetros que establecí y con la carga erótica que se supone debe tener.

Para lograr lo último, estoy buscando inspiración en todo lo que está a mi alrededor, incluyendo este sensual empaque de “papel tualé”:


No me puedo quejar… love is in the air.

P.D.: Por cierto, hoy la vida se encargó de demostrarme -una vez más- que las mujeres echan a perder a los panas. Los cambian, pues.

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