Querido YO del futuro

por gustaborracho

Hace unos días revisaba el blog de mi amigo :rafa y me encontré con un post que a primera vista parecía inofensivo, pero que después terminó haciéndome pensar profundamente. Mucho más cuando leí uno de los comentarios, donde una chica hacía referencia a un website que te permite enviarle un e-mail a “tu futuro yo”, digamos que en Diciembre de 2009, por ejemplo.

En primera instancia, el intro del post de :rafa me hizo recordar la razón por la cuál me divertía tanto escribir en este blog: puedo hacer que esto se convierta en una especie de portal mágico, que me permite viajar en el tiempo y desempolvar cosas para disfrutarlas otra vez. Es como uno de esos cochinitos-alcancía, que rellenamos poco a poco y rompemos luego de un tiempo para ver cuánto dinero logramos ahorrar. En el caso de los blog, y desde una perspectiva muy personal, me imagino que echamos un vistazo para ver cuánto vivimos y de qué manera lo hicimos.

Por eso, cuando me topé con FutureMe.org, un site desde el cual puedes enviarte un e-mail para recibirlo en un período máximo de 30 años , me puse a pensar: ¿qué cosas me gustaría decirme dentro de tantos años?. La respuesta fue predecible y algo inquietante: no tengo ni idea. Claro, podría tomar el camino fácil y escribir un e-mail para contarme que hace unos días, en el Banco Mercantil del C.C. San Ignacio, un seguridad me preguntó si llevaba armas o drogas ya que se había generado un estado de alarma silenciosa porque aparentemente me asusté al ver a uno de los vigilantes cuando entré al banco (por supuesto, no ví a ningún vigilante, no me asusté y mucho menos llevaba drogas o armas); o quizá me podría enviar una carta para felicitarme el día de mi cumpleaños o mejor, podría contarle a “mi futuro yo” que en estos momentos estoy pasando por una etapa complicadas, lidiando con cosas de adultos y reflexionado acerca de la forma en que la vida me plantea escenarios que no siempre sé manejar con acierto. Esa sería una anécdota interesante, pero en realidad, no he logrado dar con algo que me emocione lo suficiente como para querer recordármelo dentro de algunos años.

No obstante, si algún terrorista irakí me tomara del cuello en este momento y amenazara con degollarme sino le escribo algo a “mi futuro yo”, tal vez optaría por escribirme algo como esto:

Querido Yo del futuro,

En este instante, un señor con cara de pocos amigos me tiene sujeto del cuello mientras que uno de sus compañeros me graba con una videocámara y otro sigue amolando un enorme cuchillo con el que ha prometido asesinarme si no te escribo un par de líneas, ahora. Ya había pensado antes lo que diría si este momento llegaba, pero a decir verdad, estoy demasiado nervioso para transmitirle a mis dedos lo que mi cerebro y corazón quieren decirte… así que empezaré con lo primero que se me ocurre: esto de ser rehén no me gusta para nada. Estoy que me cago del miedo. Ojalá que cuando recibas este e-mail hayas superado el trauma que seguramente estos tipos nos van a crear… quiero decir… te crearon… verga, ya ni sé cómo hablarte.

En fin, la circunstancia es apremiante, así que me gustaría decirte rápidamente que no sé si estoy haciendo las cosas bien o mal, sólo sé que estoy haciendo el mejor esfuerzo por alcanzar lo que me emociona, lo que me divierte, lo que me convence y siento me será de provecho. Las cosas en mi trabajo marchan bien y a pesar de que gano un sueldo de mierda, me siento a gusto en donde estoy… haciendo lo que hago. Sin embargo, querido yo del futuro, no pienso pasarme el resto de mi vida en una agencia… asalariado. No tengo planes muy claros todavía, de hecho, si me preguntas qué quiero hacer con mi vida sólo podría responderte: quiero ser feliz. Nada más.

¿Cómo llegaré ahí? Pues me imagino que echándole un camión de bolas, no me queda otra. No será fácil, claro que no, pero por algún lado habrá que empezar, ¿no?. Si te soy sincero, me encantaría formar una familia, ver a mis chamos crecer y retozar con sus abuelos, viajar por el mundo persiguiendo festivales y montar un bar… esa es una idea que te dió vueltas en la cabeza durante algún tiempo, cuando eras un poco más joven, ¿recuerdas?. Creo que seríamos felices llevando adelante un negocio como ese… un bar pequeño, de luces tenues, cervezas muy frías y buena música, donde todo el que entre se sienta como en casa. Eso sería maravilloso.

En fin, el señor que me obligó a escribirte estas líneas me está amenazando de nuevo, ahora para que deje de teclear y acabe con esta carta de una buena vez. Quisiera despedirme pero los irakíes me están gritando cosas que no entiendo… siguen filmándome con su cámara de video mientras que otro tipo cuelga una bandera detrás de mí… espero puedas leer este correo más adelante, eso me hará saber que pude escapar con vida de todo esto.

Ojalá que las cosas que parecen no estar claras para mí en estos momentos, lo estén para tí dentro de unos años. Espero seas feliz.

Recibe, desde el pasado, un fuerte abrazo de mi parte.

G.