La Rebelión de las Máquinas

por gustaborracho

En 2003, cuando Terminator 3 llegó a las carteleras, no sospeché que el tagline “The Machines Will Rise” en realidad era una amenaza muy personal disfrazada de línea publicitaria que me haría sufrir lentamente 8 años después. Para mi, la rebelión de las máquinas no era más que una circunstancia hipotética creada por Hollywood para mostrarnos a Kristanna Loken pateando traseros con un vestido de cuero pegadito, pero no, yo estaba equivocado, y lo supe la semana pasada cuando me tocó editar aquella video charla de la que vengo hablando hace un par de posts.

Grabé el domingo en casa de Ram, el lunes todo se complicó y finalmente pude empezar a editar el martes a las 7pm en la sala de una productora que se ofreció a echarme una mano con el video. A las 10 pm ya teníamos listo el archivo final y lo que quedaba era exportarlo en algún formato popular para que lo pudieran reproducir sin problemas el día del evento así que pensamos llevarlo a Quicktime. Suena a tarea sencilla pero ahí estaba la trampa: hacerlo lucir fácil para que bajáramos la guardia. No lo sabíamos pero la rebelión estaba por comenzar.

Mandamos a exportar, nos fuimos a tomar algo y regresamos 2 horas después para descubrir que la barrita de proceso apenas había podido avanzar 3 pasos. Hicimos una regla de tres y segundos después cancelamos la operación. Ya era medianoche. De pronto, alguien se asoma y dice: “Por qué no lo exportan como un archivo AVI? Al final, lo más probable es que lo reproduzcan en una PC, no?”. Pues sí, tiene sentido, hagamos un .avi entonces.

Nos echamos a dormir en la sala y alrededor de las 2 am, cuando me iba entregando a la hipotermia, me despertó ese sonido de campanita que usa Windows para dar buenas y malas noticias, dependiendo de la configuración del equipo. Ese “ding” que confunde y te pone a dudar. La barra de proceso marcaba 90% pero encima de ella, como los cuadros negros que usaban en los 80’s para censurar trailers de películas como Porky’s, estaba un aviso de error en plan: No lo vas a a creer pero creo que no vamos a poder exportar el video. el proceso de exportación cuando sólo faltaba el 10% de la tarea. Lo peor es que no sabemos qué pasó. ¿Por qué no se toma algo e intenta de nuevo?

Maldita sea Kristanna Loken y todas las putas máquinas.

Eran las 3am, hacía un frío acojonante, tenía sueño, no había cenado y tenía que enfrentar la rebelión inminente de una inútil e insolente PC. Había que exportar el archivo nuevo y empezar desde cero. El editor salió a fumar mientras yo jugaba con la idea de meter los dedos en la toma de corriente para terminar con todo el sufrimiento de una buena vez pero las salidas fáciles no son lo mío, así que cuando el editor regresó, intentamos exportar los 55 minutos de video como un mpeg. Me acosté a dormir en el pasillo y entraba a la sala cada tanto tiempo para verificar que el archivo poco a poco se estaba transformando en lo que queríamos. Finalmente, a las 5:30am, lo logramos. Me sentía Jack Bauer al final de la quinta temporada cuando logra que Martha grabe la confesión de Charles, de hecho, ver el mpeg en el desktop fue como ver al Servicio Secreto poner en custodia a Logan luego de mostrarle el transmisor. Pero entonces, justo cuando fuimos a quemar el archivo en un DVD, sonó el teléfono y al atender, los chinos me secuestraron: la máquina donde habíamos hecho la conversión NO TENÍA QUEMADOR DE DVD y teníamos que pasar el mpeg de 4GB al servidor para poder grabarlo desde otra computadora.

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Did you really think we would forget?
Hell no.

La transferencia duró 120 minutos y cuando el archivo por fin estuvo listo para ser grabado, el reloj marcó las 7:30 am. ¡DOCE PUTAS HORAS EDITANDO/EXPORTANDO EL VIDEO! La última vez que pasé 12 horas despierto tenía a 2 strippers bailándome en las piernas pero esta vez no, esta vez lo único que tenía a mi lado era una PC y un editor trasnochado. Lanzamos el archivo en el Nero, le dimos al botoncito rojo e inmediatamente apareció el tiempo estimado en pantalla: 1 hora y 40 minutos. Alguien que me dispare ya.

Dejé el archivo quemando, me fui a casa, me eché un baño, comí y regresé a buscar el DVD para seguir directo al trabajo, sin dormir. La buena noticia es que la historia tuvo un final feliz: aparentemente, la video-charla gustó un montón y al día siguiente, la agencia nos montó en un velero lleno de cervezas, whisky, ron, vodka y paella para celebrar en la playa nuestra fiesta de fin de año: la excusa perfecta para emborracharse y ver Ejecutivas de Cuentas en traje de baño.

04122008

La justicia existe, sí señor.