Cruzo los dedos

por gustaborracho

Normalmente, a estas alturas, ya tenía escrito un post de fin de año en plan de resumen pero esta vez ha sido totalmente diferente, tanto que ni siquiera he querido echarle un vistazo a los post que escribí durante el 2008 para ir tomando nota de lo que valdría la pena recordar con más ganas en esta última entrada del año. Esta vez lo haré de memoria, sin detalles ni fotos, sin links ni videitos de YouTube; sólo con la rara sensación que me ha dejado este pack de meses, uno de los más intensos que recuerdo.

(larga pausa)

Hay cosas de las que quisiera deshacerme pero de momento, me quedo para siempre con: el día que descubrí que mi vuelo no era al día siguiente sino esa misma tarde de junio, las diligencias de última hora, regresar a Madrid y sentirme como en casa, la fiesta de San Juan en Barcelona con el Gonzalito, las chicas besándose a la orilla de la playa, la francesa de la Plaza Catalunya, las cervezas de la Eurocopa, el día que me puse mi primera falda, la sueca de la Royal Mile, el chino de Abbey Road, la tarde en Elephant House, los extraños con quienes tomé cerveza en Edimburgo, la noche en The 3 Sisters, el show de Iron Maiden en Londres con Cyberf (up the irons, mate!), la italiana a la que terminé brindándole cervezas y cigarros, las caminatas solitarias, las cervezas tempraneras, los amigos de siempre, las noches de rockband, el Rock In Rio, las horas de trabajo, la rebelión de las máquinas, las cachapas de madrugada, los días de melancolía, las ideas que todavía me llenan de ilusión, los tragos de ron, la alegría de volver una y otra vez a mi casa y sentir que todo se mantiene intacto, mi cama, mi perro, las botellas de vino y la gran desilución que me ha hecho replantear la manera en la que veo unas cuantas cosas.

Hoy estoy inmerso en un estado de extraña melancolía, un poco mareado y confundido, pero algo me anima a pensar que el próximo año lo estaré menos. Desde ya, cruzo los dedos.