Here and Now

por gustaborracho

Time to relax. Hoy, en plena celebración del día del orgullo laboral, de alguna manera me siento como el tipo que introduce “Smash”. No tengo una copa de vino en la mano, no estoy recostado en mi sofá favorito con los pies descalzos montados sobre la mesa y estoy escuchando Eels en lugar de The Offspring, pero aún así, siento que puedo tomarme unos segundos para escribir esto sin ningún apuro, sin ganas de irme a dormir, sin desdén. Hoy, queridos lectores, estoy acá para hablar de cómo Matt Cameron me ha dado una lección de vida.

Verán, hace un par de semanas compré mi primer iPod. Usado. Está como nuevo pero usado al fin. A estas alturas, cuando Apple ha desarrollado unas 7 generaciones del producto, hablar de mi iPod usado como si fuera una novedad no tiene ningún sentido, sin embargo lo haré. Eso sí, antes les contaré algo: de un tiempo para acá, no importa lo que haga, siempre me parece que podría estar haciendo algo mejor en otro lugar. Es como estar en el aeropuerto con un pasaje a Australia y todos los gastos pagos pero sin ganas de pasarse 20 horas sentado en un avión, pensando que tal vez sería más fino cambiar el ticket y viajar a un destino más cercano pero al mismo tiempo, no queriendo renunciar a las olas gigantes, las chicas bronceadas en traje de baño, la bonanza australiana y las cosas gratis. Esa sensación pero multiplicada por diez. Así de mal.

Desde hace unos meses me parece que todo lo que hago es una pérdida de tiempo, que todo es demasiado cuesta arriba y a decir verdad, por momentos creo que podría ahorrarme el mal rato largándome a una ciudad donde las cosas funcionen medianamente bien y los esfuerzos individuales tengan una vida más digna. Claro, eso no sería garantía de nada porque no me importaría trabajar en El Corte Inglés por un tiempo si la recompensa es la tranquilidad de una ciudad como Barcelona, por ejemplo, pero tampoco me anima mucho dejar a un lado la publicidad (que me gusta y me entretiene) para pasarme la vida haciendo inventario de turrones y cartones de vino para preparar tinto de verano.

¿Y qué tiene que ver todo este drama existencial con un iPod usado y el baterista de Pearl Jam?

Paciencia, a eso voy. Gabriel, el amigo que me vendió el aparatico, lo dejó cargado de música buena y mala. Cuando digo mala, me refiero a La Oreja de Van Gogh, Mecano, Alex Ubago y ABBA; cuando hablo de buena música quiero decir Jimi Hendrix, Johnny Cash, Pantera y, ya que lo mencionan, Pearl Jam. Esta banda siempre me ha parecido muy humana, tanto que cuando a Eddie se le olvidan las letras o Jeff se equivoca en una línea de bajo durante algún concierto, el incidente pasa por debajo de la mesa porque hay algo que va más allá del fanatismo desmedido y que te anima a olvidarte del error para apreciar cosas más valiosas; momentos únicos como las caídas de Vedderman al final de “Alive”, los solos de guitarra en formas de convulsiones salvajes de Mike McCready, los setlists sorpresas, el baile de gallinita que hace Stone y, como no, los discursos entre canciones.

Esos minutos que se toman las buenas bandas durante los shows para hablarle al público y establecer/acentuar esa conexión emocional que convierte a los conciertos en eventos tan especiales siempre me han hecho mucha ilusión y hay que reconocerlo, Eddie se luce en esos momentos. Será por eso que cuando lo escuché hablando al final de “Severed Hand” en el bootleg de Tampa’08 que venía con el iPod, me quedé en silencio por unos minutos pensando en lo que acababa de decir.

Pause, rewind.

Escuché de nuevo la breve intervención y segundos más tarde, la cabeza empezó a pesarme un poco más de lo normal. Me miré al espejo y ahi estaban: dos orejas de burro firmemente erguidas. El epicentro del suceso, a continuación:

HERE AND NOW

Para el que no se lleve bien con el inglés, Eddie Vedder dice algo como esto:

Saben, creo que hablo por toda la banda e incluso el crew, no sé.. no estoy muy seguro… escuchamos que estamos tocando en Tampa pero…el nombre del edificio tiene algo que ver con San Petersburgo?… Sé que hoy pasaremos la noche en San Petersburgo… pero luego veo una bandera canadiense y… ¡no se donde coño estamos!

Le pregunté a Matt Cameron… Matt Cameron en la batería, justo allí… y le dije: “Matt, dónde coño estamos?” Y me respondió: “Ed, estamos en el aquí y el ahora”. Así que bienvenidos al aquí y el ahora, estamos muy contentos de que puedan estar aquí con nosotros.

Qué coñazo. No se si ustedes ven la conexión pero a mí me quedó claro.

Escuchar eso de “el aquí y el ahora” fue como recibir una llamada de atención que me hacía falta, una sacudida que me ha hecho retomar asuntos pendientes y que me invitó a dejarme de pendejadas y hacer las cosas de una buena vez. Si es aquí o en otro lugar, ya lo veremos, de momento no me apetece preocuparme de eso, prefiero ponerle fecha al próximo episodio del GustaPOD.