El culo de Paquirrín

por gustaborracho

Cuando uno decide iniciar un blog y empieza a escribir, no lo hace esperando que los posts despierten una suerte de obsesión retorcida en los lectores; mucho menos imagina que alguno de ellos se dará a la tarea de rastrear la cuenta de messenger del autor y si eso sucede, definitivamente cualquiera que esté en el lugar del autor rechazaría esa invitación anónima sin titubear. A no ser que el autor sea yo, en cuyo caso aceptaría el guiño sin darle mayor importancia al asunto y eventualmente alcanzaría el punto de quiebre que me ha animado a compartir con ustedes una de las experiencias más escalofriantes que me he visto obligado a enfrentar desde que tengo internet. Como las series de abogados están de moda, asumiré el formato y presentaré ante ustedes la primera evidencia:

Ya está, es un printscreen de tu messenger. ¿Y qué?

Sí, aparentemente no hay nada irregular en la imagen anterior pero los invito a observar con más de cuidado. ¿No notan nada extraño? No, no es la parte que está borrosa; lo que quiero que vean está muy claro. ¿No lo ven? Coño, para ser un jurado son bastante distraídos. Vamos, echen un vistazo al contacto que está en la línea 11, debajo de Lila.

¡Joder, por fin!

Señores del jurado, les presento a Mabel: una mujer obsesionada con las inyecciones. Y no sólo eso, también es mi stalker. Mi relación con Mabel (si acaso existe alguna) comenzó hace 4 años, cuando escribí un post titulado “Neuritis Intercostal”, que como verán, aparece entre los primeros resultados de Google:

La cuestión es que el post empezó a recibir toneladas de comentarios (opción que tuve que suspender porque me daba muchísima ladilla lidiar con las notificaciones) y luego de unos días, apareció en mi messenger esta chica que debo haber aceptado a la ligera, diciéndome que había leído mi post y que se había interesado en contactarme porque ella era enfermera y estaba haciendo una especie de investigación al respecto. Conversamos por unos minutos y luego desapareció.

Pues bien, un par de semanas atrás hizo su regreso triunfal. Y de qué manera…

¿Será posible? Yo no me merezco esto, ese es el veredicto. Ya la bloqueé pero igual le dio tiempo de contarme que le encanta poner inyecciones, mucho más si el paciente está desnudo. O ella. O ambos. A no ser que tanto ella como la paciente sean dos enfermeras Private, lo anterior me da mucha grima.

Por suerte internet no sólo me regala momentos incómodos, de hecho, la mayoría de las veces sucede todo lo contrario. Ayer, por ejemplo, descubrí que existe una actriz porno que además de dar lo mejor de sí frente a la cámara, también escucha metal. Así es, esta chica podría follarse a la selección de fútbol de Nigeria luego de darle play al “Reign In Blood” y en lugar de gemir, tararearía “Angel Of Death”. ¿Maravilloso, verdad?

Lo mejor es que Internet también me ha permitido extenderle una invitación al GustaPOD; aún no responde pero cuando lo haga, empezará a gestarse uno de los momentos más grandes en la historia de las Telecomunicaciones. Mientras eso sucede, seguiré intentando ponerme los lentes de contacto que me entregaron hace 3 días. Si alguno de ustedes tiene el número de este doctor, sírvanse usar los comentarios. Me urge muchísimo llamarlo.