Lecciones de vida

por gustaborracho

Hoy se cumplen 2 meses de mi mudanza a Londres y para celebrarlo he decido hacer una lista de las cosas que he aprendido en estos 60 días que he estado por mi cuenta:

  • Los restos de Corn Flakes con leche, luego de varios días, son un tanto difíciles de despegar del plato. Incluso usando una esponja.
  • Las hornillas de las cocinas pueden ser más grandes que las cafeteras que venden en IKEA.
  • No hay un solo tipo de bombillos, hay varios. Uno de ellos en particular tiene un par de pequeños palitos de metal en la base que no se la llevan muy bien con las conexiones de algunas lámparas que venden en IKEA. No entran.
  • Comprar en IKEA tiene sus inconvenientes.
  • El chiste aquel de “¿Cómo se llaman las mujeres bonitas de Londres? -Turistas” no es del todo cierto.
  • Sainsbury’s vende una versión económica de todo lo que compraba para comer cuando estaba en Venezuela.
  • Jimmy Page es un tipo simpático. Billy Gibbons también lo es.
  • No es prudente mezclar cerveza con tequila. No con mi tamaño.
  • ¿Hay algo más difícil que hablar con un inglés que tiene acento de escocés del norte? Sí, que ese mismo inglés además sea TARTAMUDO.
  • ¿Existe algo más incómodo que hablar con un inglés que tiene acento de escocés del norte pero que además es tartamudo? Si, tener que hacerlo todas las mañanas porque toman el mismo autobús y coinciden la mayoría de las veces.
  • El pimentón rojo sabe de puta madre. Ahora compro de a tres y a veces me los como crudos.
  • Me hace ilusión caminar por las mismas calles que caminaron los músicos que grabaron varios de mis discos favoritos. El sentimiento se potencia cuando los escuchas mientras caminas por la ciudad.
  • No me molesta tanto ir al supermercado y cocino mejor de lo que pensaba. Una vez más, esto demuestra que mis expectativas en general no son muy altas.
  • La Policía parece estar en eterna emergencia y sus patrullas NUNCA van a menos de 60 Km/h, no importa la hora o el lugar.
  • Existen regaderas con apariencia de aspiradoras. Cuando ves una por primera vez puede llegar a confundir un poco, sobre todo si el interruptor que la enciende está a un metro del aparato, disfrazado de otra cosa.

  • Adidas está diseñando mejores zapatos que Nike últimamente. Ni siquiera en la Nike Store de Oxford Street he conseguido algún par que me guste.
  • En los festivales, mujer que aparece en las pantallas gigantes es mujer que tiene la obligación de mostrar las tetas.
  • No es bueno hacerle muecas a los niños pequeños porque inmediatamente las replican y  eso a los padres no les gusta. Es inapropiado y ordinario.
  • Cuando me pongo esta camiseta me siento como Gianna Michaels: todo el mundo me mira al pecho y sonríe con cara de gusto.

  • Las salsas para pasta que venden en el supermercado son TODAS una mierda.
  • En Belvedere Road hay un pub y una de las bartenders es sueca. Y está buenísima.
  • Los heladeros que pasean por la calle no tienen la canción clásica de Tío Rico sino “O’ Sole Mío”.
  • Las señoras mayores no están acostumbradas a que les cedan el puesto en el Metro. Cuando lo hago, me miran como si fuera un unicornio.
  • No he leído muchos libros de rock pero estoy seguro que el mejor de ellos se llama “Apathy For The Devil” y es de Nick Kent. Apenas voy por la mitad y dudo que haya otro libro que pueda superarlo.
  • En el Reino Unido hay gente muy estúpida, como este carajo.
  • Me gusta pasar frente a Battersea Power Station.

  • En Whitechapel Road, al lado de la estación de Aldgate East, hay un pequeño café y la camarera también está muy buena. Creo que es rusa.
  • Cada vez que como en cualquiera de los chinos de 3 libras que están en Camden Town, nunca quedo contento. Prometo no volver a comprarles y el fin de semana siguiente, regreso y como de nuevo. Es que 3 libras es muy barato.
  • Bajo ninguna circunstancia se suben las escaleras de la estación de Covent Garden. Hay que esperar el ascensor, demore lo que demore.
  • Las toallas cuando están nuevas no absorben el agua, la riegan.
  • En Londres no hay problema si compras algo por internet y luego no estás en casa para recibirlo: el señor que hace el delivery sencillamente deja el paquete frente a la puerta y cuando regresas lo encuentras. Intacto.

Gracias, Londres. So far, so good.