Back to school

por gustaborracho

Me estoy congelando. El invierno aún no llega oficialmente a Londres pero mi cuerpo está registrando cada cambio atmosférico con una sensibilidad extraordinaria, de hecho, apenas hay 7 grados allá afuera y yo estoy en mi cuarto con las ventanas cerradas, 3 capas de ropa encima y una cobija de refuerzo que llevo como un manto, al mejor estilo de E.T. Siete putos grados y cada tantos minutos tengo que dejar de teclar para frotarme las manos. Ya les digo, cuando el invierno finalmente esté aquí, no tengo muy claro cómo se supone que voy a vivir.

Por suerte, el riesgo de hipotermia se ve compensado por asuntos como onedotzero_cascade, el proyecto que me mantuvo ocupado desde el pasado 18 de Octubre hasta el jueves de esta semana. onedotzero es una organización con sede en Londres, principalmente interesada en las artes digitales y audiovisuales que exhibe y promueve trabajos innovadores en estas áreas, y que desde hace 13 años viene organizando Adventures in Motion, un festival increíble lleno de screenings, instalaciones y conferencias que se pasean por diferentes aspectos de la animación y las artes digitales+interactivas. También tienen Cascade, un proyecto educacional que sirve de plataforma para que jóvenes creativos con diversas habilidades y backgrounds culturales, colaboren y descubran de que manera sus ideas pueden fusionarse y complementarse para dar forma a algo más grande.

Para ello seleccionan a 40 recién graduados, los dividen en 4 equipos y fijan un brief general que debe ser resuelto en una semana. En nuestro caso, nos pidieron que creáramos algo que reflejara una visión colectiva del futuro utópico.


La primera impresión luego de recibir el brief y ver el tamaño de los grupos fue bastante optimista; me resultaba emocionante pensar junto a otras 9 personas cómo sería nuestro futuro ideal pero debo admitir que a medida que el tiempo fue transcurriendo, esa emoción fue drásticamente reduciéndose, entre otras cosas porque es muy jodido trabajar con tantas personas cuando no existe ningún sentido básico de jerarquía o autoridad. No importaba cuán sencillo e irrelevante era el asunto, siempre resultaba miserablemente difícil llegar a un consenso. Incluso por momentos juro que era como estar de vuelta en el colegio, lidiando con malcriadeces y pataletas, pero más allá de lo complejo del brief, que podía habernos mantenido ocupados al menos por un año más, supongo que ese era precisamente el reto que nos querían imponer: hacer que las cosas funcionaran entre 10 completos desconocidos en menos de 5 días.

De entrada todos teníamos apreciaciones muy dispares en cuanto a nuestra percepción del futuro pero en algo coincidíamos: el asunto pinta mal porque somos unos egoístas de primera clase, siempre lo hemos sido y lo más seguro es que lo sigamos siendo hasta el final de los tiempos. Con eso en mente, luego de millones de desgastantes discusiones y conflictos, llegamos a una idea con la que todos estábamos relativamente conformes: The Anti-Doom Dome, una estructura luminosa con una instalación interactiva que apoyada en el concepto “Selflessness, the way out of doom” (en español sería algo como “el desinterés, lo que nos sacará de la perdición” pero suena terrible), invitaba a las personas a proporcionar energía a través de un sistema de bicicletas estacionarias que a su vez alimentan una semiesfera interactiva en la que un software convertía en tiempo real todos los tweets que incluían la palabra “tomorrow” (en varios idiomas, como una simple representación de las discusiones espontáneas acerca del futuro que se generan todos los días alrededor del mundo – en efecto, una visión colectiva del futuro) en puntos de luz que reaccionaban a los movimientos de las personas que estaban dentro del domo.

Como resulta lógico pensar, sólo presentamos un prototipo bastante básico (ejecutarlo en la vida real sería muy costoso y llevaría su tiempo) pero la idea central era crear una instalación en la que un grupo de personas tuviera que sacrificarse desinteresadamente (en este caso, pedaleando a las afueras del domo) para que otros disfrutaran de algo mucho más divertido y menos exigente (jugar con luces interactivas y demás). El proceso creativo está decumentado en este blog que iniciamos el primer día del proyecto y parte de la impresiones post-presentación final en el BFI como parte del festival de este año se encuentran compiladas aquí.

También aprovecho y cuelgo una recopilación de los tweets resumen que hice durante el proyecto, soy un nostálgico de primera y estoy seguro que dentro de algún tiempo querré vistearlos de nuevo y definitivamente será más fácil hacerlo por aquí que en Twitter.

En retrospectiva, Cascade fue una experiencia extraordinaria con todo y sus puntos de quiebre, no sólo porque fue un proyecto desafiante apoyado por una organización de alto perfil que le suma unos cuantos puntos a mi carpeta sino porque además me puso en contacto con gente muy interesante con la que estaré colaborando pronto y me dio la oportunidad de observar muy de cerca la manera en la que se comporta e interactúa la creatividad en circunstancias apremiantes.

Por otra parte, me resulta muy curioso que el año pasado haya asistido al festival como espectador (este video en el que salgo con cara de estúpido jugando con la instalación que hizo W+K para onedotzero -minuto 1:06- da fe de ello) y este año lo haya hecho como parte importante de la propuesta del evento. Más aún, este es mi primer proyecto en Londres y mentiría si les digo que no me ha hecho (mucha) ilusión.