Happiness meets Charles Thatcher

por gustaborracho

Estoy rodeado de maletas vacías, ropa sucia, ropa limpia mojada que se seca sobre un pequeño tendedero que en cualquier momento se cae, muebles baratos, revistas, papeles, zapatos, cajas, bolsas y decenas de libros. También tengo a mi lado una botella gigante de Evian que compré esta tarde en el supermercado porque estaba muy barata y porque me estoy obligando a tomar agua como hace la mayoría de la gente que conozco. Podría haber tomado del agua que sale por cualquiera de los grifos de la casa pero 2 litros de agua mineral obtenida en los Alpes Franceses a 2200 metros sobre el nivel del mar a cambio de 70 centavos de libra me pareció un negocio justo así que aquí estoy, dándole sorbos mientras tecleo este post, el primero del año, que por cierto estoy escribiendo desde mi nueva casa. En mi nuevo cuarto. Sentado sobre mi nueva cama. Contemplando unas cuantas cosas que conseguí al llegar y de las que necesito deshacerme lo antes posible.

Por eso el desorden del que hablaba al principio. En Diciembre dejé la casa en la que vivía sin tener un lugar claro a donde ir, una decisión que tenía que haberme resultado estúpida desde el principio pero que en aquel momento no me pareció tan descabellada porque me iba tres semanas a España y luego una semana a Croacia, con lo cual la idea de pagar un mes de renta por una habitación que no iba a ocupar tampoco era muy sensata que digamos. Total que pasaron un par de meses y no fue hasta el pasado martes que finalmente pude mudarme a mi nueva vecindad, una en la que John Galliano se divertiría muchísimo: Stamford Hill, la comunidad de judíos jasídicos y yemenitas más grande de toda Europa.

Así es, ahora vivo en un lugar donde todo el mundo viste de negro, lleva sombrero y luce rizos perfectos a ambos lados de la cara. Muchos llevan barba y los más mayores en ocasiones parecen versiones tímidas del viejo psicópata que aparece en el video de Black Hole Sun, pero en general, el lugar no está nada mal. Es tranquilo, tiene buenos bares, un KFC bastante cerca, tiendas curiosas y lo mejor de todo, justo al lado de mi casa hay un supermercado atendido por unos indúes a los que les sabe a mierda el rollo judío, así que venden tocineta, leche normal y el resto de las cosas que uno no esperaría encontrar por aquí. La verdad es que no me quejo.

Por cierto, ya que hablo de Soundgarden, en algún momento le conté a Ross que Down On The Upside era mi disco favorito y el mes pasado cuando le fue a tomar fotos a Chris Cornell Los Angeles, compró una copia del álbum y me la regresó en este estado.

Fuck yeah.

Lo que había transcurrido como un mes despreciable, de pronto empezaba a pintar mejor. La búsqueda de habitación se hacía cada vez más miserable (era como un puto American Idol de las habitaciones en alquiler) y el hecho de no tener un lugar propio para ordenarme me estaba llevando poco a poco a un estado de desesperación con el que espero no encontrarme nunca jamás. A ratos se sentía como aquella escena de Artax y Atreyu en el pantano, con el agravante de que era yo el que estaba a ambos lados de la rienda.

Pero de pronto Chris Cornell escribía mi nombre sobre la portada del mejor disco de Soundgarden y los Foo Fighters anunciaban un concierto en Londres a propósito de los Shockwaves NME Awards, donde por cierto ascendieron oficialmente a Dave Grohl al rango de Godlike Genius, un título con el que yo no podría estar más de acuerdo.

Un par de días antes de la entrega de los premios, los Foo Fighters organizaron una suerte de fiesta privada para mostrar un adelanto del documental que filmaron durante las sesiones de grabación del disco nuevo y entre los invitados estaba Ross, amiguete de Dave Grohl que ha fotografiado a los Foo desde que empezaron. Una cosa llevó a la otra y cuando me di cuenta, estaba en uno de los salones del BAFTA con una cerveza en la mano esperando que los Foo Fighters salieran del screening al que no pudimos entrar por razones de tiempo. Que llegamos tarde, joder. Está muy mal, lo sé, pero la buena noticia es que como todo el mundo estaba viendo la peli, la barra libre estuvo a mi completa disposición por un rato. Siempre me hace mucha ilusión ver tanto alcohol junto sabiendo que es gratis.

Luego de unos 20 minutos, todos los que sí llegaron a tiempo para ver la peli finalmente se unieron al salón donde estábamos Ross, Michelle (su asistente) y yo. Toda esa gente que no conozco lucía bastante contenta, presumo que la barra repleta de cerveza, champaña y vino les causó la misma impresión que a mí. Después aparecieron Dave Grohl y Taylor Hawkins, mucho más animados que el resto de los invitados y yo juntos. En ese momento, Ross decidió ir a saludar al futuro Godlike Genius y ambos parecían genuinamente complacidos de verse. Hablaron por un rato con interrupciones intermitentes de gente que quería fotos o autógrafos de Dave y finalmente, en algún punto de la conversación, llegó el momento más memorable de la noche: Ross toma por el brazo a Dave, se acerca hacia donde estamos Michelle y yo, y nos presenta: “Dave, this is Gustavo, my new slave from Venezuela… and this is Michelle, my new slave from L.A.” a lo que Dave respondió sonriente, mientras estrechaba mi mano: “Hi slave, nice to meet you”.

Quinceañera desenfrenada por dentro, treintañero circunspecto por fuera.

Yo mantengo la compostura siempre; si lo hice con Jimmy Page lo podía hacer con Dave Grohl pero no voy a negar que me dio mucho gusto estar allí con uno de los músicos por los que siento profundo respeto y admiración. Admiración en plan “Dave, Marry Me”. En fin, hablamos 3 segundos, luego Ross me pidió que les tomara una foto juntos, luego él le tomó un par de fotos a Dave y finalmente nos despedimos. Media hora después decidimos irnos a casa y cuando estábamos a punto de salir, Ross y yo sostuvimos (más o menos) la siguiente conversación:

Me dijo Michelle que quieres una foto con Dave… ¿por qué no me dijiste antes?
Porque no sabía si era prudente hacerlo.
Pues yo no voy a molestarlo otra vez. Ni sé donde está.
No pasa nada, no importa (carita triste).
(suspiro) Búscalo. Si no está hablando con nadie, le digo.

Luego de 5 segundos, conseguimos a Dave hablando con 2 chicas. Ross se acerca, lo toma por el brazo y le dice: “Dave, te importaría tomarte una foto con ellos?” y nos señala a Michelle y a mí. Dave responde con una gran sonrisa en la cara: “¡Ah! ¡Con los esclavos! ¡Por supuesto!”

Nos abraza y a carcajadas nos dice: “Me siento altísimo, creo que me voy a poner de puntillas”.

Inmediatamente después, Ross toma la foto.

Happiness meets Charles Thatcher.

No puedo describir de otra forma la cara con la que salgo en esta foto pero es que coño, estoy con Dave Grohl. DAVE-FUCKIN’-GROHL. Muy contento, sí señor.

Luego de la foto, estrechamos manos de nuevo, despedida cordial y nos fuimos. Tres días después los Foo Fighters tocaron en Wembley Arena y al día siguiente, el sábado 26, dieron un show secreto para unas 300 personas en Dingwalls, un bar de Camden Town. Las entradas las pusieron a la venta ese mismo día a mediodía y 30 minutos después no quedaba ninguna. Yo sabía que harían un concierto el sábado (el rumor circulaba por todos lados) pero no tenía claro donde lo harían. Cuando me enteré, ya era muy tarde. Dave había invitado a Ross pero él no sabía si podría conseguirme tickets así que me fui a ver si los encontraba por mi cuenta. Pasé 3 horas frente a la puerta, soportando un frío miserable, viendo si alguien aparecía con una entrada de sobra pero no tuve suerte. Cuando estaba a punto de irme a casa y mandar todo a la mierda, Ross apareció.

Foo Fighters. Concierto secreto. 300 personas. Set de casi 3 horas. GRATIS.

Era aquí cuando tenía que haber hecho reverencias como las de Wayne y Garth cuando Alice Cooper los invita a quedarse en el backstage pero el bar se estaba llenando rápidamente y no había tiempo que perder, tenía que buscar algún escalón estratégicamente ubicado dentro del bar que me permitiese ver lo que ahora es conocido dentro de mi cabeza y sus alrededores como uno de los mejores conciertos de mi vida.

Grabé unos cuantos videos y tomé varias fotos, todo con la cámara del iPhone 3GS, lo que quiere decir que nada de lo que tengo vale la pena colgarlo aquí. Por suerte al concierto asistieron personas con cámaras de verdad, que graban videos donde se escucha la música y se ven claramente los sujetos, así que tomaré prestados unos cuantos para ilustrar algunos aspectos del show.

El lugar

Un bar relativamente amplio pero bar al fin. Con esto quiero decir que todo se escuchaba extraordinariamente fuerte (pero bastante claro) y la gente podía estar muy cerca de la tarima. Y cuando digo cerca, quiero decir ASÍ DE CERCA.

El setlist

Todo el disco nuevo, de principio a fin y prácticamente sin pausas entre canciones. Obviamente estos estrenos tienen sus altibajos, en este caso, que nadie se sabía las letras de las canciones y aunque había euforia, estuvo algo reprimida durante la primera parte del show. Justo cuando terminaron de tocar la última canción de “Wasting Light”, Dave Grohl decretó el inicio de la verdadera fiesta con esto…

Brutal. En algún punto del concierto decidieron improvisar y terminaron tocando algo que sonaba muy familiar. Dave Grohl dijo: “That sounds like fuckin’ Eye Of The Tiger, dude, don’t do that… Fuckin’ Green Day do Eye Of The Tiger, we don’t do that”. Muy gracioso. Inmediatamente después Chris Chiflett empezó a tocar el intro de “Breaking The Law”, a lo que Dave respondió: “Oh, coz Halfin is here, of course… you have to play fuckin’ heavy metal for the old guys” y casi al final de set Dave le dedicó a Ross una versión de “Young Man Blues” que estuvo de puta madre. Puede que esté equivocado pero me da la impresión de que estos dos se la llevan bastante bien.

El show

Increíble. Un set de casi 3 horas en bar para 300 personas, nada mal para ser la primera vez que veía a los Foo Fighters. Yo sabía que era un show especial, los que estaban allí sabían que era un show especial, Dave sabía que era un show especial.

Jimmy Page: check
Dave Grohl: check
Slash: PENDIENTE (si pudiera hacer que estas letras cambiaran de colores y titilaran, lo haría)