Julio, te extraño (vol. 1)

por gustaborracho

Hace poco cumplí un año viviendo en Londres y para celebrar la ocasión tenía pensado escribir un post retrospectivo en el que planeaba pasearme por los grandes momentos de mis primeros 12 meses de vida en esta ciudad pero, como siempre, la conexión a Internet de alta velocidad complicó todo el asunto. Verán, he descubierto que Internet tiene la capacidad de darme poder y al mismo tiempo dejarme completamente impotente; me permite publicar aquí lo que escribo pero a la vez me pone en el camino millones de otras cosas que al final terminan alejándome del blog. Me pasa como a Keith Richards con la heroína, que por una parte le alimentaba el genio musical y por otra lo ponía en un estado que no lo dejaba grabar.

La buena noticia es que me he convencido de que debo escribir más a menudo este año, documentar con más conciencia mi paso por Londres porque honestamente, estos primeros 12 meses han sido extraordinarios y no he dejado suficientes pruebas de ello. Entrar en detalles implicaría escribir un post gigante que ninguno de ustedes leería así que voy a reducirlo todo a un mes: Julio 2011. Me pongo sentimental de tan sólo tipearlo. Este ha sido con toda seguridad el conjunto de semanas más célebres que he tenido la oportunidad de vivir en mucho tiempo y quizá por eso lamento tanto que tenga nombre de hombre. Siempre que hablo de lo memorable que fue, suena cómo si me estuviera refiriendo a una vieja conquista que precisé en una época de mi vida en la que no era particularmente heterosexual. Eso me jode un poco pero aún así, Julio para mí siempre será inolvidable (¿ya ven?).

Todo empezó el viernes 7 con un show de EELS. Los que me conocen saben que hace 10 años conocí a Ross Halfin en Buenos Aires y que desde entonces nos hemos hecho muy buenos amigos pero dudo haber mencionado antes que una de las bandas por las que Ross y yo sentimos sincera admiración es EELS (las otras son Pantera, Soundgarden y Rage Against The Machine ) así que cuando colgué un video amateur de “Novocaine for The Soul” grabado durante esta gira, casi un mes antes del show en Londres, sin saberlo di comienzo a una serie de eventos extraordinarios que jamás olvidaré.

EELS ya había tocado en Londres el año pasado pero Ross estaba de viaje y yo no conseguí tickets, así que esta era la primera oportunidad que teníamos de ver a una de nuestras bandas favoritas y como Ross conocía a E (lo había fotografiado tiempo atrás – parte de esa sesión por aquí), rápidamente arregló unos pases VIP para verles tocar en Somerset House, un lugar que parece haber sido construido especialmente para EELS. Acordé verme con Ross a las 8pm y hasta donde sabía, sólo éramos él y yo. A las 8:04pm un taxi se estaciona frente a la puerta del lugar y de su interior salen Ross, Peter Makowski y… Jimmy Page.

AYDIOSITODEMIVIDA.

Esta era la cuarta vez que Jimmy y yo nos cruzábamos en un año, lo que arroja un promedio de un encuentro cada tres meses, averaje que no está nada mal si consideramos que estamos hablando de uno de los guitarristas más influyentes de la historia del rock y sus alrededores. Con todo y lo frecuente que son, este tipo de reuniones todavía me emocionan, más aún cuando lo primero que la leyenda en cuestión me dice al verme es “¡Gus, hola mi amigo!”. Un estrechón de manos y medio abrazo después, ahí estaba Jimmy Page, entre simpáticas sonrisas y palmaditas esporádicas en la espalda, preguntándome qué tal mis cosas y hablándome de los planes que tenía para su nueva página web, que ya está online pero que para aquel entonces aún se mantenía bastante en secreto, mientras caminábamos hacia el lugar donde el Tour Manager de EELS no estaba esperando con unos brazaletes dorados que luciríamos a lo largo la noche.

Lo siguiente que recuerdo es estar en una esquina del camerino de EELS, viendo a Jimmy intercambiar anécdotas con E, mientras el resto de la banda se paseaba de un lado al otro. Dijimos adiós a E y bajamos al restaurant a por unas hamburguesas. Una vez en la mesa, un Jimmy muy sorprendido nos contó que E le había dicho que hace unos años Pete Townshend le preguntó qué tipo de guitar pick usaba y él le mostró la suya. Al verla, Pete Townshend le dijo a E: “Esa es la misma que usa Jimmy Page”. Y en efecto, Jimmy al verla lo confirmó. Se trataba de una Herco Flex 75 de Nylon que Jimmy dijo no haber visto en mucho tiempo. Tan complacido estaba Jimmy con el suceso que sacó de su bolsillo una pequeña libretica y apuntó la anécdota a modo de diario. Minutos más tarde, E le hizo llegar una bolsa repleta de estas púas, la cual Jimmy recibió con verdadero gusto. Durante la sobremesa, Jimmy abrió la bolsita, sacó una púa y se la dió a Pete y luego me miró y me dijo: “Tú no te puedes ir sin la tuya, verdad?” y sonriendo me regaló una a mí también. Esta púa de extraordinario pedigree ahora era mía.

Terminamos de comer y salimos a ver el show. Desde el público. Fue aquí cuando descubrí que si hay algo que  sorprende más que ver a Jimmy Page caminando entre la gente en medio de un concierto, es verlo caminando entre la gente en medio de un concierto MIENTRAS HABLA CONTIGO. Fotos apresuradas, cabezas que se voltean rápidamente al reconocerlo, risas nerviosas, dedos que señalan en su dirección, tímidas reverencias… es emocionante ver el tipo de reacciones que genera este señor cuando se pasea entre los mortales. Toda esa gente aquel día se veía claramente abrumada por su presencia y hacían todo lo que estaba a su alcance para dejar alguna suerte de registro del acontecimiento mientras que yo caminaba a su lado, tranquilo y sin síntomas visibles de asombro, mientras trataba de digerir en silencio el hecho de saberme parte de su pequeño círculo de acompañantes. Fue en ese momento cuando concluí que lo que más me sorprende de todo este asunto no es ver a Jimmy sino darme cuenta de que poco a poco se va haciendo costumbre, que cada vez se va haciendo más frecuente y que cada encuentro se va haciendo más amistoso. El guitarrista de Led Zeppelin se sabe mi nombre, me dice “amigo”, una vez me brindó una cerveza y hasta me regaló una púa. Facebook request, I’m waiting for you.

En cuanto a EELS, estuvieron sencillamente extraordinarios. A diferencia de giras anteriores, en esta Mark decidió tocar todas las canciones casi casi cómo están en los discos (acompañados además de una sección de metales) y quiénes conocen la banda saben que esto es un poco inusual. Me perdí las primeras 5 canciones porque decidí quedarme en aquella sobremesa de la que hablaba hace unos instantes pero una vez que estuve frente al escenario, toda mi atención se concentró en la banda. De lo que ví, lo que más recuerdo es la secuencia “Talking ‘Bout Knuckles”, “Novocaine for the Soul”, “Souljacker Pt. 1”, “I Like Birds” y “Beginner’s Luck”, la cual me gustaría recrear a continuación pero por alguna razón no hay muchos videos amaeturs de este show en YouTube. Es una pena porque entonces ahora voy a tener que colgar uno de algún otro concierto y eso definitivamente arruina la atmósfera nostálgica del post pero ni modo, qué le vamos a hacer. Cuando no se puede, no se puede.






Ross, Jimmy y Pete se fueron faltando unas cuantas canciones para el final pero yo me quedé hasta escuchar la última nota. Terminé la noche caminando por Southbank, uno de mis lugares favoritos en esta ciudad, con una sensación de felicidad absoluta que se haría recurrente a lo largo de las semanas subsiguientes. El encuentro de aquella noche marcó el principio de lo que ahora recuerdo como el mejor mes de mi vida.